Cañada Honda. Arco Iris de las Sierras.

Ahí estábamos. Siguiendo esa extrema necesidad de pescar. En el medio de la tierra argentina, bajo un cielo celeste impecable y puro. Solo algunas nubes deben atreverse a pintarle manchas de blanco al cielo puntano.  El aire en las Sierras... se respira fácil. Tres... que se encontraban por esas alquimias del camino. Sebastian Pagano, Pablo Saracco y yo. Junto a nosotros Pablo, Nicolas y Benjamín... inseparables co equipers.


En el suelo, el reino de las rocas. El yermo de la piedra inerte. Rocas lisas  de brillos mate. Surcado por una muda herida de agua silente. Rocas, que son huellas de las manos suaves del silbido del agua. Aguas eternas... aguas quietas de color marrón te.
Aguas que albergan secretos de truchas.



Solo nuestro paso, nuestra sombra... activaba la huida de las truchas a los lugares seguros. Huecos profundos, oscuros y dramáticos esculpidos en la piedra y por ahora... bajo el agua. Decenas de sombras negras por pozon, estallaban en franca huida. Y de ese estado, no salían. La transparencia total del agua y la velocidad del rio, elevaban el nivel de sutileza requerida al máximo. San Luis es sin dudarlo, un destino para los que aceptamos desafíos.

Metros adelante, Sebastian Pagano presentaba en una atípica formación y mas extraña forma. Prácticamente acostado, colgaba la mosca en una hendija de agua profunda, de no mas de 40 centímetros. Lo observe durante unos minutos. El agua, estaba a uno cuatro metros de profundidad. Levantando el pulgar, me aseguraba que había descubierto una trucha. Ahora... debía clavarla. Segundos mas tarde, levanta los brazos y se levanta urgido. Su vara de arquea descomunal. Cada fibra del carbono, se exigía al máximo.

Era, dada las condiciones, y los indicios mecánicos de los elementos... un pez grande. Segundos mas tarde y tras caminar con la captura unos metros para tenerla a mano, no percatamos de que se trataba de una Arco Iris poderosa. Abandonando toda especulación de tamaño tenia un exponente al cubo... por cada centímetro cubico de musculo.  Sana, fuerte y pintada. Su lucha fue notable. Sebastian, la coloca en el agua nuevamente y vivaz... se esfuma en huida.

Incentivado por la primera captura de la tarde, desciendo hacia las cercanías del agua, y presento mi engaño. Habia seleccionado una Pheasant Tail en # 16 con ribet verde, vinculada en un riesgoso 5x fluoro carbón. Por sugerencia de Sebastian... debía aumentar el calibre del tippet, pero preferí tomar el riesgo. Riesgo, que a cortas...se cobraría el precio. La trucha sale desde la sombra lentamente, toma la mosca, se la lleva cual ratero de feria y corta. La propia, desazón fue enorme. Mi testarudez... una vez mas, me había facturado. La mirada entre Sebastian y yo... no aceptaba comentarios. En las sierras, los errores se pagan.



Decido entonces, dedicarme a otras actividades inherentes a los compromisos culinarios. Esperanzado en mejorar la suerte.

Pablo Saracco, se encontraba unos cien metros abajo del rio. Estaba trabajando cada formación en una técnica que le traería según sus pronósticos... los mejores resultados o al menos, marcarían preferencia de alimentación. Su dropper, promovía una ninfa lastrada y una seca a unos 40 centímetros. Lanzaba a la formación y trabajaba el engaño a deriva natural. En algunos escasos casos determinaba algún movimiento de vida.



En instantes... una pintadisima Arco Iris de unos 350 gramos toma su seca, En una explosión irreverente de agua, se apropia del emplumado ardid. Una escasa pero contundente lucha, varias veces adornada por furiosos saltos, da por satisfecha la contienda y es tomada para ser suavemente liberada.

Las capturas eran abundantes y de ilustradas características.  Las truchas de estas aguas, enamoran por su salud, vitalidad y perfección de proporciones. Están bien alimentadas y protegidas por un grueso mucus característico de estas aguas lentas.

En su espacio... y evidentemente entusiasmado, Pablo pinchaba una tras otra. Ni el humo de las carnes asadas que a estas alturas se adentraban entre las brizas del cañadon lo alteraban.



Ínfimas ninfas comenzaron a tomar protagonismo, mas adentrada la tarde.  Cuando  el clima de capturas coronaba la décimo cuarta. Una distinta a la anterior, superando la experiencia vivida metros atrás. Sabias. Truchas extremadas en instinto de conservación.


Cuando nos enfrentamos a truchas así... son dignas de respeto y admiración. Los parámetros de tamaño y peso, desaparecen en un universo de relativos. Son un desafío permanente a nuestro perdido instinto de percepción. Nos retan constantemente. Enfrentándonos al angustioso hecho de ni siquiera verlas. Solo la experiencia, la perseverancia y la sutileza del pescador, triunfan en aguas de la Cañada. END



Edición: Jorge Aguilar Rech / Pablo Aguilar Rech.
Fotografía: Sebastian Pagano, Jorge Aguilar Rech y Pablo Aguilar Rech para PeixAR filmmakers.
Protagonistas: Jorge Aguilar Rech, Nicolas Aguilar Rech, Pablo Saracco, Sebastian Pagano, Pablo y Benjamín Aguilar Rech. 
Todos los derechos reservados.Copyright 2.015
BROWN TROUT ARGENTINA

Arroyo Grande.

La pesca con mosca en los Andes Centrales argentinos es un milagro de vida. Un acto de rebeldía. Una expresión de sutileza pero a vez, una actitud contundente ante los elementos.

El Valle de Uco, ubicado en el Departamento de Tunuyán,  Provincia de Mendoza es un prueba de ello. Geográficamente es un valle glacial, emplazado a unos 1200 msnm, aloja en su corazón, al Arroyo El Manzano o Grande de la Quebrada. Una desierto semiárido, con arbustos leñosos y cactus se extiende entre las montañas y el arroyo. Vegetacion autóctona y algunas invasoras irreverentes como la Rosa Mosqueta ciegan frecuentemente el acceso al curso. De gélidos inviernos y veranos hirvientes, alcanza para albergar los viñedos que dan origen a los mejores vinos del mundo.

Pero en contexto, todas y cada una de las condiciones elementales, atentan con la sustentaviliad de los seres vivos.  Las temperaturas, la presión, la altitud, la sequía, los acarreos, son los principales eventos físicos, mecánicos y químicos, que conforman la dinámica del bioma, y es exprofesamente... una combinación asesina de la vida. Es como si estos elementos no quisieran que el latido de un ser vivo existiera. Cómo podemos concebir a seres que sortean cada una de estas condiciones...sólo les cabe una palabra que sintetiza todo; sobrevivientes.


Los sobrevivientes de los arroyos, son las truchas.Verdaderos triunfadores. Hallándose en la cúspide la cadena alimentaria en su micro ambiente acuático. En una condición de superioridad fisiológica que solo los depredadores representan dentro de un ambiente. Fuertes, versátiles, instintivos y con una indescriptible capacidad de adaptación.

El Valle de Uco es un ambiente que despierta inquietudes. En épocas de invierno, la pesca con mosca determina un ambiente en extremo técnico. Desde el punto donde se vea, es un ambiente único. Sus orígenes, son exclusivamente glaciares, por lo que en los solsticios de invierno el agua se resume al mínimo caudal. Las nieves y hielos acaparan en un sueño blanco, el líquido vital.

A partir de Noviembre, comienza brindar sus milagros que ya en Febrero se harán vino. En esta época comienzan las lluvias. Enormes caudales de agua precipitan en el desierto semiárido del valle. Grandes masas de cúmulos nimbos se adentran en sus planicies y danzan entre los cerros. Las tormentas despiertan al monstruo de los aludes y derrumbes. Las aguas se ponen turbias por escasos momentos. Los acarreos estrangulan el caudal y cambian la geografía del arroyo que por momentos parece cobrar gestos. Este arroyo jamas se presenta igual. Año tras año posee un dinamismo geomorfológico permanente.

Invierno de agua perfecta y diáfana en sus arroyos, es custodiada por xerofilas, jarillas, rosas mosquetas y cactáceas por doquier. Todo parece pincharte y rasgarte.


El arroyo nos brinda, ahora... la posibilidad de descubrirlas en sus ínfimos lies. Este pocket stream que apenas, dibuja su estructura, requiere habilidades muy desarrolladas. O demasiadas frustraciones acumuladas en forma experiencia. Pero esto... lo hace perfecto, bello y soberano.

Saber descubrirlo... leerlo y comprenderlo, es una condición indispensable al momento de pinchar truchas. Desde el requerimiento indispensable de la aproximación sigilosa, la presentación perfecta, la mosca adecuada en tamaño, color y comportamiento.  Realizar una pesca para truchas verdaderamente selectivas.


Esa mañana, avanzada en horas, relajados emprendimos viaje con Pablo Saracco, desde la Ciudad de Mendoza, a pescar las truchas del Arroyo Grande de la Quebrada. La ruta se hacia corta entre mates, que cebaba Pablo Aguilar, mi hijo y fotógrafo de la jornada. Llegamos al sector elegido, uno de los más técnicos, con algo de viento. La temperatura, no arrimaba a los 3 grados centígrados en el agua. Cosa determinante a la hora de detonar la conducta alimenticia de la trucha. Por estos páramos, la actividad del ciclo alimenticio en estas épocas se activa rondando los 7 C, siendo óptima a los 10 C


Así y todo, desoyendo el sentido común... bajamos por la quebrada. En la rivera, bajo las piedras, hallamos  algunas Efemeras y  Plecópteras. Apenas con un poco de movilidad, asumiendo el letargo del frío. Tomando la caja de moscas, recuerdo la bellisma Fox Tail en alambre # 12, diseñada por Sebastian Pagano, para este sector. La tome entre mis dedos y la ate al fluoro 7x.

Las horas comenzaban a correr... al igual que los metros de ascenso en el arroyo, y nada estaba despierto por ahí. Uno que otro pato del torrente que era indiferente a las bajas temperaturas. Cada paso se calculaba intentando no hacer ruido, condición excluyente en estos pequeños arroyos. En el agua, la vibración es captada por el pez , en forma muy eficiente. El entorno, tiene en pulso, un vibrato constante captado por la línea lateral del animal. La más mínima vibración de este pulso, denota una anomalía que el pez debería interpretar como una amenaza. Es un órgano vital para la supervivencia, dado que la guarda de predadores, acarreos y crecidas.


Con las manos heladas, ate otros patrones distintos a la Fox Tail.  Algunas impresiones de efemeras, se vinculaban al tippet. Las Pheasant Tail en anzuelo #14, con ribet rojo  tampoco daban resultados. El lugar estaba dormido. Y decidimos con los Pablos... iniciar las tareas culinarias obligadas al disfrute, un irremplazable  asado. Lo cual resulta una terapia inevitable y necesaria, cuando en el Manzano no hay actividad. Técnicamente, se  corta al medio día y se espera a las ultimas horas de la jornada.

La tarde... abría sus últimas horas con algunos rayos de sol tímidos. Hacíamos sobremesa entre ventolinas heladas que dibujaban en las laderas vientos de nieve.

Descendimos unos cuantos kilómetros, para buscar la ansiada temperatura. La geografía cambiaba. La aceleración del arroyo era notablemente menos. Debido a la levedad de la pendiente.  Esto permitía al arroyo, formarse en pozones mas amplios y en ellos... el agua podría capturar la temperatura y levantar los celsius a unos 8 grados. Este sensible y simple fenómeno, debería despertar el metabolismo de las truchas.

Atipicamente...vadeo por el vientre del arroyo. Intentando no pisar en falso. Esto me permite descubrir nuevos rincones, escudriñar como crío, cada lugar. Intentando descubrir hadas y duendes en el camino, pero reconozco que jamás he visto uno. Entre tanto intento presentando up stream, llegue a ese lugar. Un sitio que me paraliza. Un lies ideal.  En ese momento una corriente eléctrica, recorre mi espina dorsal y siempre es así. Ahí es el lugar... el sitio. Ahí, sera el encuentro con la trucha.


Como premonitorio... enciendo mi Gopro. Pegandome al suelo, lanzo desde lo mas abajo de la formación hacia arriba. Como mi gran amigo Dario Pedemonte, me enseñara, solo con una mano. Los primeros lanzamientos, no dieron con ellas.  Unos metros mar arriba, caña en alto... un roll cast posiciona la mosca en la costura de la corriente. Una tomada fugaz, me detona y suelta. Es ese momento donde la tensión es máxima. Repaso en mi mente todo. Tomo la mosca la reviso, controlo el tippet, y mi posición. Vislumbro a donde podre terminar la lucha con mi pez sin mayor riesgo. Lanzo nuevamente y mi blonda mosca profundiza. Ahí, es tomada por ahora... mi pez.


Segundos eternos de batalla, mi bambú sencillo de Castilla, se arqueba en la contienda. Pasto del arroyo mismo, hecho caña por Pablo Capllonch. Cuando una noche de luna, le dio espíritu a esta herramienta de solo pasto... pasto hecho arte. Ahí están, el pez, el arroyo y mi vara, siendo la misma trucha, tal vez al mismo sitio. Seguramente con mas experiencia.

Instantes mas tarde, aun agazapado, lanzo en la misma formación pero con otro sector. La mosca profundiza y es tomada contundentemente por una Arco Iris perfecta. Saltos y corridas determinadas en un descenso a la corredera inferior donde la haría a mis manos.


En el agua, sus escamas y su muscular existencia retornaban al refugio del arroyo. Rauda explota en huida. Una trucha macho de unos 400 gramos furiosos. Su mínima existencia, para mi convertida en enorme.

Sabía, como grabado en mi instinto animal primitivo, que habían mas truchas en ese lugar. El pozo, la profundidad , la luz, la temperatura y los elementos... me habían puesto ahí y era el lugar perfecto. En el mejor sector, en el mejor pozo. Lanzo nuevamente evitando el drag maldito. En decenas de tiros fui premiado en el último. Otra trucha tomaba mi ninfa. Una hembra bella se prendía a mi Fox Tail.


En segundos y sin subirla del hilo del arroyo, para evitar descompensaciones de presión, la libero. Ella se queda entre mis botas, luego... da la vuelta y huye hacia las cortaderas sumergidas buscando refugiarse. Me incorporo y feliz, doy por satisfecho el día.


Descubrí en este tiempo de pescador... que la pesca con mosca es algo bello... pero igualmente extraño. Incongruente y paradigmática desde sus conceptos naturales. Hoy... reconozco a la misma como una búsqueda. Tal vez de lo bello, de lo perfecto, de los momentos, de hermanos elegidos.  En este camino, disfruto cada instante, cada sensación, cada amigo y cada pez. Digamos... el viaje.

Cada amigo, y cada una de sus palabras sabias. Amigos de decena de conceptos obsequiados por su simple grandeza y generosidad. Cada uno... astillas de un mismo palo.  Ellos y mis truchas... son lo mas importante que el arroyo me dio. END


Autor: Jorge Aguilar Rech
Fotografía: Jorge Aguilar Rech y Pablo Aguilar
Contexto: Jornada de pesca de 6 horas.
Dedicación: con la especial compañía de dos gigantes, que mas allá de la pesca, y si infinita vocación, son grandes amigos Pablo Saracco y Diego Flores.
BROWN TROUT ARGENTINA
Copyright 2.015. Todos los derechos reservados.

Pensamientos junto al rio. Los dos mundos.


Te soñé. Esa mañana... busqué las mejores plumas y las até en el alambre mas mínimo que hallé.  Mi mosca perfecta salía de mi morsa. Ella sería la mensajera que ante tus ojos, sería el artilugio impostor. En el arroyo, se posa perfecta sobre la tensión del agua. Solo yo, te observo. Engañada y furiosa... te sacudes y luchas por tu libertad. No importa el dolor, en tu búsqueda briosa, rasgas tus tejidos. Finalmente en mis manos, intento que tu textura animal me cuente los secretos de tu mundo. Quién eres... quién fuiste. Que tus escamas, tus ojos extraños... me den la respuesta de este acto reincidente.
Cada instante de este sacrificio tuyo es innecesario, y se extiende en la trama del tiempo. Intento interpretar la conexión que tan obstinadamente nos une. Te devuelvo al mundo del que vienes, del que jamas te debería haber sacado...torpemente esperanzado, pensando en quién serás. END

Autor: Jorge Aguilar Rech.
Edición: Jorge Aguilar Rech.
Fotografía: Jorge Aguilar Rech.
GO PRO HERO 4.
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Copyright 2015
Todos los Derechos Reservados.


Carpas. La pesca silenciosa.

EL RÍO QUINTO.

San Luis, es una hermosa provincia ubicada en el centro de Argentina. Limita al oeste con la Provincia de Mendoza y al este con Córdoba. Morfológicamente está formada por dos unidades, la pampa o llanura, y el sistema de sierras pampeanas orientales, conocida como la Sierra de San Luis. Raíces de una antigua cordillera de aproximadamente 400 millones de años.

Las Sierras de San Luis forman elevaciones de hasta 2.200 m.s.n.m.. Están formadas por rocas graníticas y metamórficas que constituyen la zona de recarga fluvial de los ríos puntanos.

Es en esta serranía, donde nacen la mayor parte de los ríos de la provincia. En este contexto, el río Grande, como el principal curso, representa una columna vertebral que escurre de norte a sur controlado por estructuras geológicas como fallas, fracturas y foliaciones.

Este curso, alimenta los diques Esteban Agüero, en la localidad de Río Grande, y el dique La Florida, próximo al poblado del Trapiche. Desde el dique La Florida hacia el sur, cambia su nombre por Río Quinto, antiguamente conocido por sus hermosas truchas, que hoy ya no están debido al mal manejo del recurso hídrico. 

El Río Quinto es nuestro objetivo, porque actualmente dominan sus aguas hermosos ejemplares de carpa (Cyprinus Carpio) que han llamado mi atención y curiosidad a pescarlas con mosca desde hace ya unos cuantos años. 


El Río Quinto, es un río frecuentemente con aguas claras, que muestra dos escenarios totalmente distintos, uno en época estival que se extiende hasta los últimos días del otoño y otro en primavera. Durante el verano es un río con gran caudal con excelentes estructuras, correderas, pozos, flats y escaleras.

Mientras que en primavera, el curso disminuye drástica mente su volumen, por la regulación antrópica de su caudal. El segundo escenario muestra un río con escazas estructuras, que se traduce en pocas correderas y si, con permanentes pozones, y un lecho cubierto de algas. Estos dos contextos en un mismo río obligan a ajustar algunos cambios durante la pesca. 



El alimento.
Normalmente, en este tipo de ambientes dominan los odonatos, dípteros, simúlidos, chinches de agua, efémeras, caddis, insectos terrestres, tales como hormigas, langostas y escarabajos. También algunas mojarras y bagres. Pero para la carpa, como pez oportunista... también hay que tener en cuenta las algas y hojas de algunas plantas acuáticas. 

En algunas ocasiones pude ver algunos peces arrancando hojas de plantas parcialmente sumergidas en el agua, también tomando algunas algas a la deriva. 

La pesca.
Con el tiempo, he tratado de aproximarme... a cómo pescar carpas en este ambiente, sabiendo que las ideas sobre la pesca de carpas o cualquier otra especie no representa la verdad absoluta, sino una verdad transitoria y dinámica que se modifica con la experiencia y el conocimiento. Tal cual como sucede con el conocimiento científico. Cada pescador construye su realidad y sus ideas, toma algunas de otros con más experiencia, o menos, pero en todos los casos debe llenarse de conocimiento y practica para no fracasar en el río. 

Como este curso muestra dos escenarios, en primer lugar sería conveniente saber en qué época planificamos nuestra salida de pesca, para preparar el equipo y tener en cuenta las condiciones climáticas. 

El verano.
Durante el verano existen algunos riesgos a considerar, las tormentas y la presencia de viboras Yararás y Coral. En cuanto a las tormentas, si existen probabilidades de que sucedan, es mejor suspender la campaña; respecto a la presencia de algunos reptiles, es algo que no podemos evitar, simplemente estar atentos y caminar con cuidado por la ribera.  

La pesca en verano es mucho más efectiva que durante la primavera. Las altas temperaturas en el agua son condiciones de preferencia para estos peces, mientras que el mayor caudal del río nos ofrece un amplio rango de posibilidades para la pesca, correderas y pozones. Además estas condiciones admiten algunos errores, prácticamente el río ruge y las carpas nos escuchan un poco menos. Si sumado al caudal, la turbidez del agua se incrementa por las partículas en suspensión, entonces las condiciones mejoran a nuestro favor; ahora las carpas nos ven un poco menos, pero también nosotros a ellas, y esta es una pesca 99 % a pez visto. Por suerte en la mayoría de las veces las carpas que quieren comer, están en las aguas bajas de las orillas. 

La primavera.
Pescar carpas en la primavera no es momento de mi preferencia, pero agrega dificultades extras que lo hacen más interesante que el verano, el bajo caudal no nos admite errores, la pesca se ajusta a aguas muy bajas y quietas o apenas en movimiento, las carpas sienten y ven todo lo que hacemos. El mínimo sonido del freno de un reel o del golpe de una roca, o la charla entre pescadores, es escuchado por estos peces que cambian de actitud inmediatamente. El golpe de la mosca cuando cae al agua no es un buen condimento, pero durante la primavera ponemos a prueba todo lo que tiene que ver con la sutileza, la paciencia, el control de la línea y la precisión.  


Algunas sugerencias.
Tanto en verano como en primavera pescar carpas en el Río Quinto y obtener buenos resultados es extremadamente aleatorio, por lo que debemos prepararnos para cualquier situación. Casi siempre, por mi experiencia en este ambiente, debemos tener en cuenta algunos ítems que enumero a continuación:

1) Observación 
La observación del ambiente es fundamental, no solo reconocer el alimento disponible o las estructuras del río, sino posicionarse en el lugar adecuado que permita ubicar los peces sin que los peces nos detecten, para lo cual es extremadamente necesario anteojos polarizados, sin ellos las posibilidades de pesca se reducen considerablemente. Esta pesca es a pez visto!. 


Una vez que ubicamos las carpas, debemos aproximarnos, pero antes de poner nuestra mosca en el agua es de mayor importancia reconocer cual pez muestra actitud de alimentarse y cual no. En general aquellas carpas que muestran actitud de alimentarse son obviamente las que en un 50% tomaran nuestra mosca. 

En el Río Quinto las carpas que presentan este comportamiento son aquellas que están en las orillas, en aguas bajas, en posición vertical con la boca hacia el fondo o simplemente moviéndose lentamente por las márgenes, generalmente con la cabeza apuntando hacia el borde, buscando comida en la roca o en las algas; otras forman rise en la superficie del agua o gasping en grupos, como así también están las que se encuentran en la entrada de alguna corriente, tal cual como lo hacen las truchas. 


Por otra parte, los peces que se ubican en zonas más profundas o centrales del río, que se desplazan con rapidez, o incluso aquellos que se mantienen inmóviles en los posones cerca de la superficie, no están alimentándose, por lo cual no es recomendable perder tiempo con estos ciprinidos, simplemente se asustan, no toman nuestras imitaciones y asustan a las demás. 

2) Las moscas.
Las moscas a utilizar en este ambiente, en general corresponden a ninfas en tamaños #16 a #10, que imiten la lista de insectos que mencione anteriormente. Durante el verano es preferible utilizar ninfas bien lastradas que bajen rápido y se posen en el lecho del río, en aguas bajas. En la primavera es mejor utilizar ninfas poco lastradas para evitar enganches con el colchón de algas. En cuanto a las moscas secas, es aún materia pendiente a probar. Los colores de las ninfas en general, oscuras, verde oliva, marrones y negras, construidas con materiales como pavo real, cola de faisán, gallo y marabú. 



3) El equipo.
Para pescar carpas en este río, es recomendable una caña #3 o #4 preferentemente full flex, (lenta). Las líneas de flote WF son las mejores, particularmente aquellas diseñadas para ninfas, que ayudan a lanzar una ninfa bien lastrada con precisión. En cuanto a leaders, prefiero los cónicos de monofilamento, con una longitud mínima de 9 pies y con terminación en 4x o 5x. Aunque en general el reel es una pieza que no tenemos muy en cuenta, en este caso es fundamental, simplemente necesitamos eliminar cualquier tipo de sonido que el mismo genere, o que su sistema de freno genere. Necesitamos un reel completamente silencioso, sino todos nuestros esfuerzos se irán por la borda. 

Hace apenas unos días mi compañero de pesca fracaso por este motivo, las carpas que estaban en actitud de alimentarse, cuando escuchaban el sonido del reel, mientras la línea salía del mismo, cambiaban su comportamiento, simplemente se movían de su posición y las posibilidades de pesca se reducían a cero. 

4) La técnica.
En general con aguas en movimiento he podido clavar algunas carpas con ninfas a deriva muerta, mientras que en aguas bajas y lentas es necesario un mínimo movimiento de la ninfa, tal cual lo hacen en la realidad. Es recomendable colocar la ninfa apenas algunos centímetros de la cabeza del pez, o que la corriente por deriva muerta la lleve hacia este, muy cerca de su boca. Si pescamos en aguas lentas entonces una vez que la mosca es colocada con precisión a unos centímetros de la carpa, es necesario moverla, pequeños tirones, constantemente, darle vida!!. A veces se puede probar con dejar la mosca quieta pegada a la piedra mientras el pez come, con un mínimo movimiento llamamos su atención, o simplemente la dejamos quieta si predecimos que la carpa pasara por ese lugar.

 En general las carpas en este río, no salen a buscar una mosca a grandes distancia, aunque siempre se presenta ese momento excepcional. 


Finalmente una vez que visualizamos un pez al cual queremos y sabemos que podemos pescar, entonces  debemos escondernos y aproximarnos muy lentamente al río evitando sonido alguno; después necesitamos sacar línea del reel, el cual deberá ser extremadamente silencioso, cuando creemos estar listos, lanzamos nuestra mosca al agua, pero para esto necesitamos evitar falsos cast, nuestra mosca tiene que caer con la mayor suavidad, apenas unos centímetros delante del pez, cuando la misma se hunda, debemos darle vida si pescamos en aguas lentas, o hacerla derivar naturalmente por la corriente si lo hacemos en una corredera. 
    
La carpa es impredecible, cambia de actitud constantemente, si hacemos todo bien es posible que no pesquemos. END



Autor: Sebastián Pagano
Edición: Jorge Aguilar Rech
Fotografía: Sebastián Pagano
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Pensamientos junto al rio. La falacia de la competencia.

El arte es búsqueda. Es crítica y crecimiento. Es hacer lo mismo que decenas de miles… pero distinto. Y cada una de ellas, diferente a la otra. Es el poder... de ver lo crudamente real, como  una expresión única e irrepetiblemente bella.  Es hallar la paz de tu espíritu, cuando expresas cada ímpetu creativo.  



Considerar un deporte esta actividad... es por lo menos un error conceptual. Aquí... no hay adversario notificado y francamente declarado. Nuestra pesca así declarada, terminaría siendo un acto de egoísmo puro.  No pudiendo evitar sentirme como aquel que le juega carreras al viento. Como podríamos considerarla un deporte si acá... no hay vencedores, tampoco vencidos. Al pez solamente le basta con la sobre vida. A nosotros... con la captura. Donde esta el triunfo, quien es el héroe, quien el vencido?.

Tal vez... el adversario, sea uno mismo. Tal vez, la competencia preestablecida sea, a nuestras limitaciones físicas, nuestros fracasos intelectuales, el escaso y perdido instinto, nuestro irrespetuoso implante ante lo natural y el exacerbado y destructivo ego individual.


He escuchado a algunos expertos... midiendo tamaños y cantidades. Intentando hacer de esto... una competencia.  Y este humilde y eterno aprendiz se cuestiona, porque esos expertos no estudian mas profundamente al pez, al ambiente y los elementos del mismo. Porque intentamos cada vez mas, alejarnos de la escencia de la pesca con mosca?.

Quien puede arrogarse cualidad de ponderar, cual trucha es mas importante que otra. Cual vale mas...si las decenas pescadas o mi única trucha perfecta.

Resulta tan importante, exponer el tamaño de un pez, para algunos?. Necesidades ancestrales de demostrar eficacia y fortaleza, aun siguen reflotando desde la masa inconsciente de algunos. El falso éxtasis del pescador eficaz, el que tiene los secretos para mantener a la tribu.

Por ello… vivo la pesca con mosca como  un arte incomparable y genial. Libre. Una expresión única,  despojada, rebelde, desenfrenada y en paz con todos los seres. Soñando que algún día mi pez, pueda entenderme. END



Autor: Jorge Aguilar Rech.
Edición: Jorge Aguilar Rech
Fotografía: Jorge Aguilar Rech y Pablo Aguilar Rech
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Carrileufu Salmon Salar

El día anterior habíamos pescado el Rivadavia. Y el se había vengado.

Tras una intensa jornada, donde al retorno... nos tomo la noche. Por esa sobredosis de entusiasmo. Experimentamos unas horas donde pusimos en practica toda la pericia aprendida durante años, en cuanto a supervivencia se refiere. Al cerrar la jornada de pesca, comenzamos a volver.  En minutos... perdimos el rumbo y nos internamos en el mudo bosque de cañas Colihues ( Chusquea Culeou), alerces y troncos caídos. Perdiendo el horizonte al retorno. Al caer la luz, el bosque se hacia cada vez mas impenetrable. Demoramos 5 horas en volver. Agotados, empapados, y sin nada de resto... Entre balbuceos y voces ciegas, acordamos un destino mas tranquilo. Decidimos pescar la boca del Carrileufu.

La noche no nos había reparado el físico, tal vez tampoco el espíritu. Entre el silencio del desayuno y las luces de la mañana, nos atropellaba la ruta hacia el río. Un lugar sincero, estructurado y con geografía amigable.

Carrileufu Salmon Salar. from BROWNTROUTARGENTINA Fly fishing on Vimeo.


Eran las 8:30 de la mañana cuando Jordi Babusci llegaba a la cabaña con las inmejorables medialunas chubutenses.  Todos y cada uno de los secretos del lugar a pescar. Un tipo excepcional que además de ser un excelente guía, es un amigo. Luego de desayunar nos dirigíamos por la ruta... La boca del Carrileufu, nos esperaba.  En el camino el ultimo bastión del puesto de control de Dydimo, nos pediría los waders y botas para sumergirlos en agua clorada.


El día era luminoso, templado y con un viento persistente, pero todo indicaba que seria una jornada excepcional.

Al llegar al puesto del guardaparque de la boca del Carrileufu, nos encontrábamos con la boca de mencionado río, la afluencia del Arroyo Correntoso y el fondo excepcional del Lago Cholila, coronado por el Tres Picos. 


Después de contemplar el paisaje, respirar cada molécula de aire puro y llenarnos el alma de  paisajes...comenzamos a preparar nuestros equipos. Todos equipos livianos de acción media, preparados para encontrarnos con animales de gran poder de lucha. El paraje, era perfecto. Las construcciones entre el verde eran perfectas conjunciones entre la naturaleza y el hombre. 

Comenzamos a lanzar cercano al muelle. Logramos ver truchas de aproximadamente 3 kilogramos, comiendo arriba. Lance, posando mi mosca en el recorrido de la trucha. Varias veces no la miraban. Supongo a estas alturas que sabían leer y escribir. Tras los primeros lanzamientos, logro que tome una  Real Caddis. Clavada inminente pero me adelanta la acción la trucha y escupiendola, me deja con  las manos vacías. 

Desde este momento y habiendo sido derrotados por estas inigualables truchas,  decidimos subir unos cientos de metros por el Pedregoso.

El arroyo tenia características de río, dado su gran caudal, típico inicio de temporada. Pero a la vez, de escasa profundidad, amplísimas correderas y un agua extremadamente cristalina, que corría entre sauces y cortaderas.  Tenia en mis manos una caña #4 Mid flex con una linea de flote Scientific Anglers... y un extenso tippet de 4X de9 pies, en el había atado una pequeña Bichon Fly. Con ella, trabajaría una corredera amplia, que se profundizaba bajo unos sauces, en un punto donde el camino cortaba el arroyo. Al llegar, mi primer lanzamiento arriba del arroyo hace profundizar la mosca hacia la profunda agua del pozon, fueron tres lanzamientos cuando en este ultimo me sorprende una violenta tomada casi al final de la corredera. Mi Cayuga comienza a ronronear violentamente y sin cesar seguido de un inminente salto plata. Era una sinfonía perfecta, seguida de un espectacular trabajo de mi caña que intentaba aliviar mi músculo. La lucha se iba acortando y traía cada vez mas cerca a mi pez, el cual logro distinguir como un Salmón encerrado. A pura astucia animas, sacudida tras sacudida logra escaparse de mi engaño, dejándome solo con la satisfacción de solo haberlo engañado.


Me siento a un costado del arroyo... para contemplar el hecho, el entorno, a disfrutar ese instante donde ese pequeño animal, había ganado en justa pelea. 

Minutos mas tarde, Diego y Marcelo retornaban del arroyo superior, sin resultados. Juntos bajábamos al encuentro del Carrileufu.



En el río, Diego se interna lentamente en el gran veril. Lo atacaba lentamente desde lo mas próximo a lo mas adentrado al curso del río. Al llegar al veril, lo dibujaba...lanzando a la corriente y dejando profundizar su Wolly Bugger Olive hasta unos 50 metros. Su Sincking Tip de 350 grains, de aseguraba la profundidad necesaria. Traía en tirones cortos y continuos, cunado una indómita sacudida y un inmediato salto le denunciaba una tomada de Salmón. Tensa su vara criminal... y tras unos intensos minutos, el copo da por finalizada la batalla. Un bello Salmón Encerrado era devuelto.


  
Nos reuníamos unos minutos, para un almorzar. Improvisadas milanesas que resultaron ser un verdadero manjar. Habían  traspasado el largo viaje desde Mendoza. 

Al finalizar el almuerzo, la ultima etapa de pesca... me encontró pescando una larga corredera... aguas abajo. Lanzaba  río través, corregía unas veces y dejaba la linea profundizar. Los 350 grains de la Stream Express, hundimiento total, arrastraba en las piedras del fondo. Unos minutos de casteo tras casteo... dieron resultado.  

Algún pez había tomado mi mosca... una Doctor Lecter en alambre # 8, había sido atacado. 



En segundos, el pez nada hacia mi... obligándome a subir los brazos y hacerme rápidamente hacia taras. El primero de un cuarteto de saltos, me sorprendía... era un Salmón Salar increíble. Temblaban mis pierna y rogaba a Dios, hacer todo perfecto para que mi anzuelo sin rebaba, no se zafara.


Mi vara se arqueaba brutalmente, mis brazos tensos hasta el calambre. Finalmente, podía encallara en el pedregullo sumergido. Mi copo ausente con aviso. Tomo finalmente contacto con su exquisita piel. La helada carne. Su resbalosa textura color plata. Sacándole la mosca, la tomo de la cola y le doy libertad. La libertad que renueva mi relación con el lugar, con el duende de la vida... con toda las criaturas de la creación



Mis manos adoloridas... mi corazón aun saliéndose del pecho ...serán testigos. Y en cada fibra del músculo se quedara gravada, la tensión violenta, larga y despiadada de la lucha. END


FOTOBOOK



Autor: Jorge Aguilar Rech.
Edición: Jorge Aguilar Rech.
Fotografía: Diego Peixoto y Jorge Aguilar Rech.
Video: PEIXar Micros.
BROWN TROUT ARGENTINA.
Copyright 2015.
Todos los derechos reservados.
Agradecimiento Especial: Amigo y gran guía Jordy Babusci
Protagonistas: Jorge Aguilar Rech, Marcelo Perez y Diego Peixoto

Queñi. Trouts Fighters.


Pablo Neruda... mago de las letras y alquimista de sensaciones vivas, cuando perseguido por la infame prepotencia de otro de los Videla, allá por el 48, eligió el Queñi, le suplico a la lluvia del viejo bosque, que le devolviera el aroma y las espadas que caían del cielo, la solitaria paz de pasto y piedra, la humedad de las margenes del río, el olor del alerce y el viento vivo como un corazón.



Hoy... puedo imaginarlo en cada rincón, disfrazado de Luis Lagorreta,  en cada recodo y en cada sombra. 

Pescar en estas aguas inmensamente quietas, me inquieta de susurros de poesía, de sensaciones, de aromas. Aquí... cada rincón es un cuadro renacentista, una imagen impregnada en el alma.  Un mensaje que se agarra en el corazón.

Agua, lluvia y bruma. Aire, brisa y aromas de pino en apenas susurros de bosque. Luz y penumbra... rocas cubiertas de líquenes y verde. Poemas de vegetal, animal y mineral. Todos los elementos, los seres vivos... parecen estar embebidos en un mantra de perfecta armonía. Continua y bella.


Al llegar... es como un arrebato contundente a los sentidos. Todos... y a la vez. Inmensidades de verde pasto, alerces milenarios que recortan en montañas un cielo perfecto y claro. Luces y sombras que crujen cuando el viento sopla una brisa. El agua, sincera y transparente alberga vida por doquier. En su vientre verde musgo, se acallan historia de arboles caídos, de rocas y de truchas. Un himno de silencio... una declaración irreverente de paz.


El hombre... apenas mancha con su permanencia. Pero aquí, la naturaleza late libre. Los arroyos corren salvajes, y cristalinos... mostrando todo su esplendor y carácter.

Y ahí llegamos... con el mas grande de los impetus, ansiosos y escasos de letras. Mirando boquiabiertos el  entorno, queriendo devorarnos el paisaje, para alimentar nuestra gula irreprochable de experiencias.


Anibal, estaba a cargo de conducirnos hasta ahí. La Nissan de Troya, nos hacia sentir extrañamente profanos en un santuario natural. Su potencia indiscutible arremetía por las estrechas huellas abriendo las aguas de los arroyos, como profeta del camino. Imaginándonos el mundo sub acuático de agua verde y a sus truchas...escuchándonos.

Pasamos varios cursos de agua diáfana, que sajaban las huellas apenas transitables. Uno distinto al otro. Algunos arroyos placidos, sinceros otros irreverentes y mágicos. Inevitablemente pensábamos en ellas, en nuestra truchas del agua verde musgo.


Al descender de la camioneta, un prado soñado, de pastos y alerces,  nos pintaba el alma de sueños. El trino de los Chucaos, no cedía al golpeteo incesante de los Cauquenes. Sinfonía de mantras... entre rumores de bosque y pájaros carpintero, lejanos e invisibles.  Los arboles, no tenían pudor en esconder los Lla Llaos de amarillo furioso.



Entre ellos... nosotros. Atrevidos en tecnología, de varas, cauchos, botones y plásticos. Empecinados en pescar todas y cada una de sus truchas. Sus hijas huincas.

Así... entre lloviznas y soleadas, los duendes del bosque de Pablo, nos daban permiso para flotar las aguas del Queñi. La nubes galopaban en el cielo, danzando entre el Mallo y el Acol.

En el agua, el viento aparecía y se esfumaba repentinamente, como un anima. Los float tubes le seguían el juego.  Navegamos con Anibal, hacia el este, sobre las faldas del Mallo. Costa abrupta... de piedra doblegada al bosque. Bosque tupido de verdes,  de cipreses abatidos bajo el agua, de arroyos escondidos que solo acusan su presencia al quebrar, con su canto de agua, el silencio. 



Comienzo a presentar el engaño de plumas y alambre,  con la infalible Bichon Fly Rubber Leggs en alambre #6. El presagio de Anibal, fue un hecho... en minutos, logro presentar cercano a un tronco hundido, profundiza unos metros y desde el verde profundo y emerge una Arco Iris furiosa. Un hembra bella de unos 1500 gramos y rasgados colores. Luchaba con mi vara y minutos mas tarde, se entregaba a mi copo. Una vez liberada del engaño... vuelve al agua maternal.

Metros mas adelante, Anibal con la #5 arqueada al máximo, le explotaba el agua con otra Arco Iris fenomenal.  Su engaño fue letal... un patrón oscuro, hacia mella en las selectivas truchas. 

Lo cierto, es que en estas épocas, no es secreto que el caldo del lago, tiene características físico químicas distintas al resto del año, casi no encontramos larvas, ninfas ni insecto predominante. Sumado a que estamos presentes en un momento particular del individuo en si, en el proceso post desove. Están saliendo de un sueño de hielo, y están apenas retomando las actividades vitales como es la de alimentarse. Por resultado mas que obvio, es casi nula la pesca con ninfas. Las Arco Iris debían ser irritadas, tal vez tentadas con un bocado muy prominente para sacarla de su refugio de sueño, o tal vez acudiendo al recurso de territorialidad ... o resignarse a una tasa 15 a 1, como comprobamos.

QUEÑI Trout Fighter 2015 from BROWNTROUTARGENTINA Fly fishing on Vimeo.

Las capturas se sucedían, una tras otra durante toda la jornada. Descubrimos que las truchas se escondían entre los palos sumergidos a unos 15 metros bajo el agua.La transparencia inocente del lago... les permitía visualizar desde ese punto, nuestras moscas. Desde el fondo neto subían a atacarlas, furiosas. 



La estrategia sabida, seria navegar el borde costero, a unos 20 metros, y lanzar con nuestras lineas de hundimiento, hacia los palerios. Plan que nos llevaría a pinchar unas 30 truchas en la jornada por pescador. La mosca, debíamos traerla, imitando un patrón de movimiento natatorio corto.

Los susurros afónicos de los arroyos, que escondidos... se volcaban al agua mansa del lago, nos alegraban sustancialmente. Sabíamos, que el encuentro nos prometía una escena de truchas comiendo, al menos... así las queríamos imaginar. Pero la alucinación se hacia concreta cuando pinchábamos tres o cuatro truchas en el mismo sector. 




Así... navegamos toda la costa del Acol, que se ahogaba abrupto, desterrando alerces hacia el agua, bordeando el profundo este, pasando por el sur y cosiendo por el oeste el borde del lago... para volver al campamento. 



Cansados llegamos al campamento. Dejamos nuestros floats tubes... y comenzamos las faenas de la noche.  Las llamas crujientes del fuego nos mostraban duendes del sueño. despabilados solamente por el aroma a carne asada y el rubí del borgoña en las copas.



La mañana nos despabilaba de pájaros carpinteros. El aire purisimo nos mojaba las narices. Recuperándonos de dolores, calambres y renovando sueños de truchas.

Después de desayunar, re inflábamos los floats, acomodamos plumas y menajes, para encaminarnos al muelle improvisado de la terma. Un páramo donde el suelo ocre caliente, contrasta con el verde oscuro del bosque, las sombras y el plata del lago.

El plan era navegar la zona de totorales del sur. Almorzar y descansar en la bahía. Esta formación encontrabamos al Chachin, escapándose al Nonthue.



En el camino, flotando por el medio del lago, nos anticipaba el viento, una serie de olas inusuales. Ya en la tensión del agua, el soplido furioso, nos retrasaba el trayecto para llegar a las zonas de pesca. Después de unos minutos de lucha y pataleos,  llegábamos a los bordes verdes de la bahía. Totoras y pastos, troncos de alerces volcados, y un fondo sincero, cercano y amigable, nos deba un panorama de lo que vendría. 

Lance, hacia la orilla... casi tocando el filo de la costa. La sombra parda clara de mi Muddler, debería simular un pez pequeño, un alevin, que se refugiaba en la costa. Los ataques venían desde el veril hacia el filo del agua. Se podía ver a las truchas salir desde el fondo a tomar la mosca. Una vez perpetrado el ataque, violentas corrían al fondo intentando escapar de algún predador.  Cuando el gancho y la tensión del sistema, le arrebata el plan. Sin muchas mas herramientas que toda su fuerza muscular, su instinto ancestral y adaptado y, alguna que otra artimaña para zafarse. Estando inconsciente de mis intenciones de devolución, mi trucha... corría a lo profundo, subiendo a  la superficie y saltando, y sacudiéndose furiosamente. Nada, pero nada... excepto mi voluntad la hubiera hecho desprenderse de mi alambre. Unos minutos, tal vez unos cuatro, ponían a la Arco Iris en la bandeja del float. Presuroso, la libero del siempre brutal alambre y la devuelvo a donde pertenece.



Anibal, Pedro y Javier... cercanos, tenían fuertes contiendas. En ocasiones, era común vernos a todos con truchas pinchadas al mismo tiempo.  Centro la atención en Anibal, quien estaba cercano. Con su Zug Bugs Olive, y linea hundimiento total, arqueaba su vara y navegaba involuntariamente, llevado por una Arco Iris muy fuerte. Tras arqueadas y tiritones, la trucha subía e inmediatamente corria velozmente, alejándose. El copo, le daría fin a la coreografía animal del pez. El ojo de la Go Pro, la seguía para nosotros... conectando a los dos mundos, el profano del aire, de cuatro peleadores de truchas y el intocable del agua verde donde solo llegábamos con nuestras marionetas emplumadas. 


El retorno se haría difícil. El viento tal vez se vengaba en nombre de las truchas pinchadas. Olas de un metro se levantaban desde el medio del Queñi. Nos querían obligar a tirarnos a la costa y para evitar el encalle... debíamos patalear constantemente. Finalmente... llegamos al muelle de la terma. Como caballeros de ninguna cruzada, desembarcábamos y estirábamos los músculos satisfechos. Cargábamos los float y regresábamos al campamento exhaustos pero satisfechos. 


El anochecer del campamento nos esperaba con carnes ahumadas y solo esos milagros culinarios que salen de los amigos. La oscuridad... traía consigo los ruidos típicos de las hora bajas. Ranas que puntualmente, apenas la luz abandonaba el casco del cielo, desplegaban su coro incomprensible. En un instante, casi programado... el silencio.  Mas entrada la noche, los zorros bajaban al campamento, buscando comida.  Mientras el frío... como fantasma, nos ganaba la batalla junto al sueño. 

Al momento, contábamos con mas de doscientas capturas. Muchas de ellas similares en su morfología, pero lo que hacia distinta a cada una, era el entorno inmediato en la que nos hallábamos. Así... los cierres de las bolsas de dormir, abrían el mundo de los sueños, de los duendes y de las truchas gigantes... que nunca vendrían.


A las 200 A.M., el sensible tamborileo de la lluvia me despertaba. Lluvia que duraría hasta las horas del medio día. La pesca en estas condiciones no variaría sustancialmente.

Al medio día... nos preparábamos para salir del Parque Lanin. Al desarmar las carpas, desinflar los floats, y cargar la pick up, nos adentrábamos en la realidad del retorno. A la amarga sensación de que jamas...lo vivido es suficiente.  En la crudeza de volver a la ciudad, a la agobiante rutina que supimos conseguir. Inevitablemente, involucrarnos con el proceso ficticio de nuestra sociedad, que nos somete criminalmente al falso concepto de libertad y solvencia económica, conseguida por el abrasante y casi marxista yugo laboral.

Cada una de nuestras truchas, por mas de dos centenas, eran iguales en su forma,  pero distintas en su carácter. La magia del entorno entero, hacia de la aparente igualdad, un acto distinto y bello. Acto que dábamos fin con la supervivencia de cada una de ellas, intentando devolver vida... a la vida. END
 


Autor: Jorge Aguilar Rech.
Protagonistas: Jorge Aguilar Rech, Anibal Espronceda, Javier Benegas y Pedro Constantino
Edición: Jorge Aguilar Rech.
Fotografía: Jorge Aguilar Rech.
Video: Jorge Aguilar Rech.
para PEIXOTO AGUILAR RECH filmmakers.
BROWN TROUT ARGENTINA.
Todos los Derechos Reservados
2015.