El charco de las viejas.

Un sueño persistente nos llevaba a Chubut, bien al sur... en la Patagonia Argentina. Elegimos el destino, después de varias reuniones de bar. Noches enteras, evaluando, descartando y ponderando destinos. Tal vez, mas de las prudentes. Amparados en mapas, papelitos, relatos e historias de hazañas de temporadas pasadas. Decenas de posibilidades caían sobre la mesa, como cartas de póker, sobre un tablero de incertidumbres, mas que certezas. Pero eran cartas marcadas. El sueño de irnos... la necesidad de estar lejos, de pescar lo jamas pescado... todo ello quedaba atrás, cuando Jordi nos llamaba y manoseaba el azar.

Nos emborrachaba de historias de truchas malas, difíciles, grandes. Casi burlescas. Animales de cuero oscuro, y años de suspicacia abordada temporada tras temporada. Aquí... no habría lugar a dudas. Seria el pescador o el pez.

Como un llamado de la voz sagrada, atendimos fieles. Y esa atención nos mandaba hipnotizados, a la Ruta 40. A comerle kilómetros y a encontrar el sol del desierto... entre mates y bizcochitos Don Satur. 

Llenos de sueños, intoxicados por el cansancio físico y mental del viaje, que con su latir, quería apoderarse de las horas. Entre cabeceos y almohadas improvisadas.  Horas que pasaban por docenas. Finalmente, la noche del otro día, nos mostró el lugar donde haríamos base permanente. Una cabaña soñada, de madera patagónica, donde cada paso sonaba como kultrun... como debía ser.






































La mañana... jamas repararía el cansancio del viaje. Pero como estoicos pescadores, las ansias y las ganas, vencían en la pulseada  y partíamos rumbo al Parque Los Alerces. Nos recibía mudo de gente. Solo una cabaña, anunciaba el puesto del guardaparque ausente. Un mapa... y algunos carteles pintorescos, no nos quitaban la atención al contorno de aromos.


Posteriormente, un camino de tierra, nos daría lugar a nuestro punto  de partida, en un costado soñado, perfecto, casi nirvanico. Un nido entre alerces bicentenarios, cipreses y cañas colihues que jugaban con  la brisa... entre sombras y luces. 

Ansiosos partimos... buscando los indicios del charco. Cada punto fue referenciado por Jordi. Así, en unos minutos de caminata...pasábamos por las alfombras de musgos. Una formación exquisita de verde intenso, con un inquieto y ondulante movimiento a nuestro transito. 



Docenas de insectos voladores, en un aire casi estático, nos anticipaban el páramo próximo. Megalopteras, dípteras, caddis y alguaciles. Todos ellos en un anónimo y perfecto mecanismo natural. En una ignorada coreografía. Un bosque viejo... crujiente y contrastante. Las lengas contaban historias. Con sus troncos vestidos de harapos, me transportaban a algún cuento de Tolkien. Las aguas oscuras y silentes, acentuaban la sensación. 

Silencio... inminente silencio. El agua muda. Inmutable. 


En sus entrañas, oscuras... sombras de enormes truchas se desplazaban. Casi flotaban en el cielo reflejado de la tarde. 




Nos percibían. Me di cuenta de ello, porque sus movimientos lentos, eran precedidos a alguno nuestro. Nos investigaban, como nosotros a ellas.


Ideamos a los efectos, una estrategia de pesca y acecho. Siempre... aconsejados por Jordi Babusci.


Escondidos detrás de unas lengas... lancé mi mosca, con un cast de arco. Implementado en sitios donde es muy difícil castear. El artilugio transportado, fue una Prince Bead Head, minúscula en anzuelo #22. Con la riesgosa decisión, de un 5X fluoro en su vinculo. Formula que dio por resultado, una tomada y un corte violento. Mi presa estaba comiendo scuds, pequeños camarones de agua dulce, escondidos en las algas del fondo.  Lo denotaba su boca blanca en movimiento, que contrastaba con el negro te del lecho. También me advertía del instinto Fontinallis. Presento  mi engaño y lo dejo profundizar. A escasos centímetros del fondo, apenas le doy movimiento. Inmediatamente, la Fontinallis, la mira y  toma. Al sentirse pinchada, huye y se escuda entre unos troncos hundidos, raudamente retornando hacia mi y enredando el nylon entre el palerio. Este movimiento, hizo estallar el tippet. Era una trucha con mucha experiencia evidentemente, que dio por tierra mis deseos de tenerla en las manos.


La venganza seria tomada por Diego Peixoto. El cual, sigiloso... presenta una caddis emergente y pincha una Arco Iris, vieja y perfecta. Su cuero ennegrecido denotaba su edad. Mostraba su carácter residente.




En segundos...luego de esos instantes que se desean en los sueños Esos instantes que rogamos a Dios, se encarnen criminales en nuestra memoria, la devuelve al agua con la mas grande de las admiraciones y el respeto merecido. Fue ella, quien honro su mosca, fue ella, quien distinguió al pescador.




La tarde corría por la periferia del cansancio acumulado. Se adelantaban las sombras entre los arboles, el pesar del ambiente, la quietud casi hipoxica del aire y la extrema sutileza necesaria para engañar a la viejas.  Era extenuante para todos.

Varias truchas fueron pescadas por Marcelo Perez, donde la invisibilidad era requerimiento excluyente. 

Jordi Babusci, implementaba su técnica insuperable. Inspirada y mejorada, en la pesca al hilo. Ya su vara se arquea, tiembla endemoniada. La presentación era exacta y corta. Hundiendo rápidamente la ninfa lastrada. El sistema siempre en la tensión perfecta.




Una anciana y fuerte Fontinallis pintada de eras, maltrataba su brazo. Luego de varios minutos, estuvo en sus manos. Lugar donde aun, seguiría peleando con inusitada bravura. Un macho de quijada pronunciada, digno y emblemático de las truchas expertas.




Así, se fueron estableciendo las eficiencias entre las técnicas en el espejo. Sin dudas, la ninfa lastrada con la técnica de Jordi, hacia la abismal diferencia. 


Este páramo, tiene la particularidad de albergar las tres especies fundamentales... Arco Iris, Fontinallis y Marrones. Todas... son grandes y residentes. Así, minutos mas tarde, le volvía a aterrorizaban la mosca a Jordi una viva Arco Iris. Batalla de saltos inescrupulosos, que daban por cerrado el pozo.




Nuestro sueño... se hacia realidad palpable.  Estábamos pescando truchas notables. Estábamos ampliando el horizonte de nuestras técnicas ninferas, incorporando  la Pesca Checa, en manos de un experto.
 

Valió el esfuerzo invertido en llegar al lugar. Cada kilómetro era proporcional a los gramos de truchas capturadas. Al segundo de experiencia. A la calidad de la pesca. Es indescriptible el esfuerzo mental que exige al pescador, capturar una trucha experta. Es la combinación del arte, la técnica, el instinto, la experiencia y sobretodo la sutileza requerida.

Muchos amigos mosqueros, han capturado a estas viejas. Labor poco fácil y de obligada vocación de pesca al acecho, con sutil encanto del movimiento exacto y la presentación silenciosa. Solo así , nos encontraremos con estas  truchas.  Sino... nos relegaremos al acto impotente de verlas y verlas, pero no poder pescarlas.



Podría expresar entre lineas, que es un lugar inquietante, que no permite errores. Puedo aseverar que son truchas extremadamente difíciles de pescar. Sabias, inteligentes... de instinto profundamente asimilado.  La inteligencia animal del ancestral impulso a la vida... la de haber sobrellevado sequías, inundaciones y capturas. 

Eramos objetivamente dos  adversarios... tal vez con la misma cualidad, igual instinto y la misma experiencia. Habíamos  pasado en definitiva, por las mismas situaciones vitales... cuantas veces engañados, derrotados y honrados de gloria, tantas veces haciendo lo necesario para lograr un sueño. Mi razón y su instinto.

Al final de cuentas, los dos buscábamos lo mismo... sobrevivir un tiempo mas. END


Nuestro equipo quiere expresar su  agradecimiento especial, a nuestro amigo Jordi Babusci, el cual es portador de una gran cualidad humana. Excelente guía, y mejor pescador. Son esas personas que brindan todo, por su cliente. Gracias Jordi. Lo recomendamos. Tel: 2945687133. Mail: babuflycasting@gmail.com

Autor: Jorge Aguilar Rech.
Edición: Jorge Aguilar Rech.
Fotografía Peixoto Aguilar Rech Filmmakers: Jorge Aguilar Rech.
Protagonistas: Jordi Babusci, Jorge Aguilar Rech, Marcelo Perez Gerardi.
Colaboración especial: Tomas Francisco García Plandolit y Esteban Carabillo.
Fotografía colaboradores: Tomas Francisco García Plandolit/Adrian Petersen
BROWN TROUT ARGENTINA.                      PEIXOTO AGUILAR RECH filmmaker         Copyright 2014-2015. 
Todos los Derechos Reservados.

Arroyo El Alumbre Mode On.

La vorágine de la ciudad... me mata. Me carcome el alma, corroe los sueños, y entre esta batalla que pierdo, vendo mi alma día a día, siguiendo ese sueño que nunca es suficiente, siempre esta mas halla.



Pero, volvía a tomar la ruta, buscando no se que. Paz, comunión, silencio...respuestas. Jamas lo sabré. Y eso es lo que me inquieta, esa búsqueda incesante. La pesca con mosca, tal vez sea solo una escusa.

Volver a encontrar al espíritu del arroyo, sus duendes, la runa de cortaderas y brillos de sol. Retomar la comunión de entre los elementos, las circunstancias óptimas, ese contacto intimo con el pulso del lugar y sus habitantes... es algo espiritual.


Hacia unos meses, no encontraba el equilibrio.  Me era esquiva esa sensación que nos invade después de un buen día de pesca. Todo lugar que visitaba... había sido profanado ya con basura, latas, plástico, grafitis, crecidas y contaminación. Lugar donde mojábamos plumas, era funesto, sucio, desequilibrado y extraño. Llegue a no disfrutar la experiencia, de pescar en los arroyos mendocinos.

En la búsqueda permanente de esas sensaciones, con mas ímpetu que esperanzas... nos dirigimos al corazón del Andes Central mendocino, a mosquear algunos arroyos. Llegamos con el impulso, hasta el Arroyo Vacas, en el Parque Provincial Aconcagua, el cual estaba escaso de agua y algo turbio. Así, fuimos bajando... arroyo por arroyo. Perdiendo las esperanzas entre aguas lechosas y arroyos casi mudos.

Ya convencidos del retorno poco feliz, un pequeño cartel, casi in noto, anunciaba el arroyo. Siempre el Alumbre, fue muy mal tratado por pescadores con carne, por furtivos de redes asesinas y contaminadores crónicos. La fama le hacia honor y el fantasma se hacia chapa vieja y herrumbre en un auto desguazado en su cauce. Mil veces maldije a los autores de tal desmadre. Jamas entenderé, la necesidad de una persona de contaminar un espacio natural. Si bien esto fue un accidente, producto del exceso de alcohol de dos señoras, nadie retiro la chatarra.


En un estado de malestar, solamente por insistidor, arme mi vara #1, y solo por buscador... ate en el fluorocarbon 5x una Pheasant Tail en alambre #12. Mi intento poco esperanzado de imitar a una efemeroptera, fue premiado desde el primer pozon, bajo el trasto automovilístico. Una sensible tomaba me anunciaba, la jornada. Una Arco Iris manchada Par, de estirpe andina y escasos centímetros, tomaba la pluma alambrada.


Con apenas una sonrisa, dado que esa pequeña captura significaban dos cosas... habían truchas y estaban sanas, pero sospechaba que todas serian del mismo tenor, debido a las siembras ilegales y por el solo principio que una trucha joven habita estos lugares solo por una cuestión de pirámide de  población  y jerarquía. Las grandes... se posicionan en los líes. Ahora... donde podría hallar esa estructura perfecta en un pocket venido a menos por un caudal escaso...que lo convertía a los hechos en poco mas que un zanjoncito.

Consiente de que era necesario ir mas allá, buscar a las mas grandes, tome la decisión de hacer mas fino el tippet.  Con 50 centímetros de 7x, la formula se completaba con una Cooper Jhons en alambre TMC 100 BL de cuantía 24. Buscando ser imperceptible, aguas arriba, la sombra del sol caía a 30 grados sobre la costa.


Escasos centímetros, con altas temperaturas... poco oxigeno, no me daban pie a pescar algunas formaciones por mas de unos segundos. Pero, las sombras de las Arco Iris, eran evidentes. Me veían, me sentían llegar... había que engañarlas. Por varios metros arroyo arriba, truchas diez, mosca ... cero.


El murmullo del arroyo se transformaba, se hacia por partes mas elocuente. Mejoraba a cada paso. Cada recodo me mostraba nuevas formaciones y cada una de ellas, con potenciales capturas. Decenas de sombras fantasmales, captadas por la visión perimetral... me decían a viva voz...que habían truchas.

Habrán sido unas diez capturas de Arco Iris juveniles, alternado por algunas Marrones de Arroyo, una tras otra. Las que batallaban descomunalmente por cada milímetro de escama. Me percate entonces que el capturado estaba siendo yo. El que subía mas y mas por el curso del arroyo, como crío ilusionado.  Ni rastros de las enormes Fontinallis de los años 50, victimas del pecado de haber tenido carne asalmonada -pal proletario.



Llevábamos a penas 2.000 metros lineales de ascenso, a 1.700 m.s.n.m. y... el arroyo era a cada paso, mas perfecto, el pretendido. Las sombras del  Cerro El Pantano  se contrastaban con las brillantes laderas del Medano. Plagado de insectos terrestres, que pululaban por los recovecos y bajo los clastos, macro invertebrados cada ves mas grandes. La oxigenación dinámica provista por la misma estructura del curso, le confería mas vida... evidentemente.


Era predecible, que al mejorar la sinetica del arroyo, la vida explotara. La temperatura era ideal, unos 14 grados, y una transparencia perfecta. Todo... me ponían en escenario. La riqueza bentónica es muy importante, traducida en comunidades de plecopteras, de las familias gripotergidos y perlidos.

Habían sectores bastante cerrados, teniendo que vadear por dentro del arroyo varios metros. Esto me permitió, percibirlo desde otro punto de vista. Si bien, había que hacerlo con extremo cuidado, para no provocar disturbios mayores en el agua. en mi transito, iba descubriendo nuevas estructuras.  Metros mas arriba, mis ojos atentos a cada rincón, resonaron de imágenes y recuerdos. Cual puñal de adrenalina y con la certeza de haber llegado a un sector premium, me posiciones agazapado, para contemplar el perfecto paisaje.


Sabia de que se trataba. Un lies... donde caía agua desde escasos noventa centímetros a un modesto pocket. Lugar donde seguramente existen truchas con intenciones de ascender y otras, ocupando el lugar perfecto para comer y protegerse. A estas ultimas buscaría. Dado que deberían ser las grandes.

Protegido por la perspectiva y la corriente, mi reach cast intenta presentar la Cooper, a deriva natural, y que ingrese bajo las cortaderas. en el trayecto...percibo una sombra que apenas se mueve. Distingo el inconfundible pintado de una Arco Iris. Era grande... tomando la escala comparativa de lo que he pescado en el arroyo y la enorme emoción que me abordaba, la cual cataliza cual lente macro, las capturas.

Aun sigo presentando agazapado. Uno de mis cast, lleva la mosca al cuadro de visión del pez... ahora mi trucha. Una tomada contundente, y lucha fuerte... muscular hacia el fondo del pozon. eso me demostraba que era una trucha con experiencia de vida. Me incorporo y mi vara responde a la física. Los espasmos nerviosos activaban cada neurona y fibra de mi cuerpo acudiendo a dosis de adrenalina suficientes.


Unos minutos escasos de pelea... intentando eternizar cada segundo, ordenándole a la mente que me guarde ese suspiro... entre mis mas bellos recuerdos. END


Autor: Jorge Aguilar Rech.
Edición: Jorge Aguilar Rech
Fotografía: Pablo Aguilar para Peixoto & Aguilar Rech Filmmakers.
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La pesca fina.

Dios nos crea y el viento nos amontona. Así... como las pelusas de la primavera, soplado por las primeras brisas frescas, la pesca que honra al pez se hace legión en Argentina. La pesca sutil...la pesca fina.

Fernando Cabrera, un buscador de experiencias,  Mauricio Morales, un  instructor certificado por la AAPM, asentado en  nuestra tierra malbec. Dos amigos de lo bueno, amigos de nuestra tierra, junto a Pablo Saracco, un patagónico por adopción, un experimentado guía, quien empezara sus pasos con Diario Pedemonte, el maestro. 

Mejor filmmaker, con la experiencia de AFV videos, y actualmente independiente, creador de conceptos estéticos, únicos en la pesca con mosca.. como Fly Solo, nos introducen en la pesca fina. 


Un concepto que persigue la pesca a la vista,la lectura de aguas, la simpleza, el manejo respetuoso del pez y las estrategias a seguir. Conceptos... que promulgamos y compartimos los que hacemos este espacio. Y en el marco de nuestros trabajos.. que comulgan íntimamente, con los mensajes de Pablo.

Nos reuniremos en la Bodega Baudron, Mendoza, Argentina. Una experiencia especial, por el contenido visual de propia autoría. END

Autor: Jorge Aguilar Rech
Edición: Jorge Aguilar Rech
Fotografía: Pablo Saracco
Fuente: Flydreamers/Pablo Saracco.
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Despuntando el alba con la marrones de Potrerillos.

Era nuestro objetivo... buscar las Marrones de Potrerillos.

Habíamos tenido varias jornadas de pesca en ese dique, pero con escuetos resultados. Existe una teoría que dice que las truchas marrones o farios, son fotofobicas, y que prefieren las horas de poca radiación solar para alimentarse. 


Potrerillos, a estas alturas... no tiene mucha vegetación sumergida, ni tampoco troncos hundidos, ni árboles que las protejan contra la  luz solar. Es por ello que las truchas marrones, preferirían las primeras y las últimas horas del día, para ir en busca de los alevinos, ninfas y crustáceos que habitan en sus riveras.

El agua es bastante transparente y la radiación solar de Potrerillos, es típica de montaña.Gran cantidad de elio exposición, ya que no existen muchas nubes. Por ello tambien, las truchas buscan las profundidades del dique para protegerse del sol.

Para poder tener algún tipo de chance en Potrerillos, decidimos llegar de madrugada...despuntando el alba, y llevar un bote para poder llegar a lugares donde no llegan muchos pescadores.


Nos juntamos a las 5:15 a.m. en casa de Javier Benegas, donde subimos la canoa a la camioneta  y partimos rumbo a Potrerillos distante a 65 km. 

A las 7:00 a.m., estábamos bajando la canoa y armando nuestras varas # 5 con líneas de hundimiento de punta, lideres de 8 pies. Utilizaríamos streamers en negro y verde oliva.

Ingresamos al agua de noche, eran las 7.30 a.m.; recién empezaba a aclarar. Remamos a velocidad. Parábamos para hacer algunos lanzamientos, hasta que logramos el primer pique, habían pasado 10 minutos desde que salimos. El pique fue fuertísimo, la tuve en la línea un momento y se logro escapar. Ahí, hicimos una serie de casteos hacia la orilla, pero no tuvimos respuestas.  Teníamos el animo muy arriba y el día prometía.


Seguimos navegando pegado a la costa. Javier logra clavar una marrón con una Woolly Bugger Olive. La trucha era muy enérgica, pegando espectaculares saltos, después buscando la profundidad del lago. Cuando la logramos tomar era una  hembra de buen tamaño, de aproximadamente de 1,3 Kilogramos.  


Tuvimos una serie de piques, de truchas mas pequeñas. Calculamos  de unos 500 a 700 gramos. Muchas de ellas con el hocico lastimado, lo  que nos hizo pensar que remueven el pedrerio del fondo o de la costa, en busca de  pancoras. Que es uno de los principales alimentos de las truchas del espejo.

Ya eran las 10:00 a.m., cuando paramos a comer algo, ya que no habíamos desayunado. Después decidimos cambiar los streamers negro y verde oliva por imitaciones de pancoras, como es la Doctor Lecter en alambre 8.
Seguimos haciendo lanzamientos desde la canoa hacia la costa. Nuestra estrategia, era posicionar la canoa paralela a la costa... a unos 20 metros y hacer lanzamientos perpendiculares a la orilla, recogiendo lentamente.

Recorrimos unas bahías y requeríos cuando Javier enganchó una trucha Marrón más enérgica que la anterior, la cual no pudo parar con el freno. El animal... busco inmediatamente la profundidad, enredándose en unos matorrales sumergidos. Tratamos de que se desenganchara pero el tippet 4 x, no resistió el embate y cedió. La trucha ganó esta pelea.


Esa mañana fue muy productiva, logramos entre los dos 12 piques y pudimos cobrar 5 truchas, todas entre 500 gramos y 1,3 kilos. Todas muy enérgicas y sanas.


Quedamos muy entusiasmados de volver muy pronto... convencidos de que al que madruga, Dios lo ayuda.

Autor: Anibal Espronceda.
Edición: Jorge Aguilar Rech.
Fotografía: Anibal Espronceda.
Protagonistas: Anibal Espronceda/Javier Benegas.
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Pensamientos junto al rio.

En la pesca con mosca, los gigantes no se miden en centímetros. Sino... por minutos de rebeldía. END







Autor: Jorge Aguilar Rech.
Fotografía: Jorge Aguilar Rech.
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Cuatro días en el Lago Queñi.

En dos días decidimos salir rumbo al Lago Queñi. Por una sencilla razón, no habíamos encontrado mucha información de este lugar de pesca en la web, lo cual nos creo una gran curiosidad.

Preparamos todo lo que pudimos llevar en un Gran Vitara, ya que el lago tenía un camping agreste y el pueblo más cercano estaba a dos horas.


Salimos el Jueves 27 de Febrero en la noche, desde Mendoza, para llegar al otro día en la mañana a San Martín de los Andes. Distante a 1.200 km., viajamos toda la noche, con el pensamiento puesto en una cosa, llegar a conocer el lugar.


Arribamos a San Martín de los Andes, nos aprovisionamos de las ultimas cosas y de combustible. Salimos rumbo a la cordillera, camino al paso Hua Hum. 


Unos kilómetros antes de llegar a la aduana argentina que limita con Chile, está el desvío al Lago Queñi. Desde ahí... es un camino angosto y sinuoso, que va por un bosque de coihues, raulíes y robles centenarios. Después de unos 20 Km. se llega a la Seccional del Lago Queñi, lugar donde el guarda parques tiene su casa.  




Entrabamos, ya que la tranquera se encontraba abierta; nos quedaba el ultimo obstáculo para llegar al camping de lago... vadear un río de unos 20 metros de ancho y una profundidad promedio de 70 cm; el agua es tan clara que parece de menos profundidad, pero al entrar al mismo empezaban las dudas, ya que el agua llegaba a las puertas.


Llegamos tipo 3 pm. El lago estaba hermoso... poco viento, nadie pescando y el sector del camping muy agradable, ya que se encuentra en un lugar privilegiado. Está bajo unos árboles y un gran manto de pasto. Armamos campamento lo más rápido posible y comenzamos a sacar la artillería de pesca. 




Pieza importante eran  los float tubes, ya que el lago tiene muy poca costa y la pesca se hace principalmente desde adentro hacia la costa.


A las 5 pm, ya estábamos en el agua flotando en la bahía donde estaba el camping. Una formación de unos 300 metros de diámetro, rodeada de juncos y muy profunda. 


Pasó una hora donde no tuvimos ni un pique. Ambos, probábamos diferentes patrones entre ninfas y streamers, a diferentes profundidades; hasta que a Pedro... le toma la primer trucha.  Una Arco Iris muy enérgica, la cual le dio una pelea muy violenta a su caña  # 6.  Creímos que era de un tamaño mayor hasta que la vimos; nos llamo mucho la atención la energía que tenia.  La tomada, fue a unos 3 metros de profundidad, con una ninfa de gran tamaño con un patrón de Plecoptera, recogiendo muy lento y un leader de 9 pies finalizado en un tippet 4x.




Después de eso,  empezamos a obtener muchas tomadas, con la misma receta. Al final de la jornada, Pedro había logrado capturar 7 truchas y yo, otras 5. Eran la 8 pm y no habíamos salido de esa bahía aun. Teníamos nuestro campamento a la vista desde el float. Ya más relajados por que habíamos calmado nuestra ansia de pescar, nos fuimos al campamento a comer algo y a dormir. La jornada había sido larga e intensa.


Al otro día... nos levantamos temprano, desayunamos bien y armamos las cosas que íbamos a llevar en nuestras embarcaciones. Llevamos comida, bebida, abrigo y linterna en nuestras bolsas estancas. A las 8.30 estábamos en el agua. Era un espejo.





Nuestro objetivo, era cruzar a la orilla del frente donde se conformaba de acantilados con árboles sumergidos.


El Lago Queñi, esta orientado de oeste a este y tiene unos 5,5 Km. de largo por unos 600 metros de ancho. El camping se encuentra casi al medio del lago a unos 3 Km. del principio de lago por la rivera sur.


Flotaríamos toda la rivera norte, pescando toda la vuelta corta del lago. Seria una jornada de 12 horas de pesca, combinado con desembarco en pequeñas playa. La vuelta era de aproximadamente 6.5 Km. de los cuales habían riveras de troncos hundidos, juncos y playas de piedras.




Apenas llegamos a la rivera opuesta, el lugar era soñado. Arboles hundidos a unos 3 metros, agua cristalina y combinación de sectores con sol y sombra.


Hicimos los primeros tiros con nuestras líneas de hundimiento rápido clase 6.  Dejamos profundizar la ninfa y empezaron los piques.  No eran muy seguidos. Comenzamos a probar muchos patrones y velocidades de recogida. Nos percatamos, que los patrones mas eficientes, eran streamers sin patas de goma ni brillos.


Las moscas más rendidoras, eran las Woolly Bugger en color café oscuro lastradas.  Los otros colores no eran muy bien aceptados.




La pesca la realizamos toda la mañana y primeras horas de la tarde con las misma mosca, fue muy rendidora.  Los piques eran uno tras otro hasta el medio día, donde se detuvo un rato, al medio día llevábamos unas 20 truchas capturadas entre los dos. 

A estas alturas de la jornada, bajamos de los floats, para comer y descansar un rato en una playa. Aquí ...  aportaba sus las aguas al lago, un río que seguro... venia de un glaciar, ya que era extremadamente fría.




El recorrido era muy entretenido. Íbamos alternando riveras con juncos, otras de piedras con árboles y otras de arena. En la ultimas horas de la tarde volvimos a poner las ninfas, que habíamos ocupado el día anterior, dado que la pesca con las streamers se tornó lenta. 

Al final de la jornada habíamos podido capturar un total de 47 truchas todas arriba de 50 cm.


Al otro día... tuvimos que descansar.  Ya que la vuelta había sido larga, y teníamos las piernas un poco extenuadas. Decidimos ir a unos pozones termales que se encontraban a 4 Km., por un sendero desde el camping.  Pensamos que el recorrido iba a ser menos cansador.  Al llegar a las termas, se nos había ido el cansancio. Ahí aprovechamos a bañarnos y disfrutar del lugar.


De regreso en el campamento, decidimos comenzar a pescar y nos metimos nuevamente al agua.  Elegimos la rivera oeste del lago, donde habíamos visto una costa con juncos y un río que entraba al lago. Para llegar hasta allá, tuvimos que ir en el vehículo y llevar los floats. Esa tarde... levanto viento pero igualmente estuvo muy rendidora.  El lugar, resulto muy bueno y salimos del lago, ya de noche.


El cuarto día... era nuestra última  jornada de pesca. Decidimos ir nuevamente al lugar del día anterior, pero íbamos a ir flotando y hacer la vuelta al lago que nos faltaba.  Esta vuelta era un poco más larga que la que hicimos el segundo día. Contaba con unos 9 km.


Aparte de la pesca, nos motivaba mucho, dar la vuelta en  float. Es totalmente recomendable hacer esto. Ya que se va recorriendo todos los rincones del lago, cuando se quiere parar... se busca cualquier playa donde se puede almorzar o tomar agua de las vertientes que llegan al lago.


Además al ir avanzando, cada tiro... era un lugar diferente y la pesca no se hacia monótona. Esta es una forma de pesca, que he adoptado recientemente y me motiva a seguir haciéndola. Lo único que se necesita es ser consciente de tener un estado físico mínimo. Ya que son muchas horas de pataleo, pero a un ritmo lento.  Considero que no es peligroso, ya que al ir a 30 o 40 metros de la orilla, cuando sale viento es muy fácil sortearlo. Se debe solamente orillar, y esperar que pase la ráfaga, o simplemente desembarcar.

La pesca ese día, estuvo muy parecida a los días anteriores, logrando muchas capturas. Siendo siempre, las Woolly Buggers café y la ninfa de plecoptera en anzuelo #6, las protagonistas.

Esos patrones, fueron atados la noche anterior, ya que nos habíamos quedado sin ninguna de ellas. Probamos con otros  parecidos y notoriamente, las capturas eran más espaciadas.


Ese día, salimos nuevamente de noche del agua. La visita al Queñi, había sido muy satisfactoria.  Habíamos logrado capturar entre los dos en 3 jornadas completas de pesca, aproximadamente 130 truchas.



El día de regreso a Mendoza, había llegado. Nos levantamos muy temprano, para poder desarmar el campamento y volver a acomodar todo, dentro del Grand Vitara. A las 10 am, ya estábamos rumbo a nuestra provincia.

Pasamos por Junín de los Andes y notoriamente... nos dieron ganas de hacer unos tiros en el Río Chimehuin.  Así que nos desviamos unas horas a sacarnos las ganas, que aun nos quedaban. También quedarían,  los 1.100 km por recorrer. END


Autor: Anibal Espronceda.
Protagonistas: Anibal Espronceda y Pedro Constantino.
Edición: Jorge Aguilar Rech y Anibal Espronceda.
Fotografía: Anibal Espronceda Y Pedro Constantino.
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Devolviendo truchas sobrevivientes. El cambio de actitud.

La pesca con mosca es sin dudas, la practica de pesca, menos agresiva al medio ambiente, y al pez... por añadidura. Aunque jamas podamos coincidir con la opinión de alguna trucha. La defino como pesca ambientalista. 


Dentro de esta acción... desde la introducción del pescador al ambiente, pasando por la lectura del mismo, la elección del patrón, el equipo, la estrategia de engaño, la captura, la pelea o resistencia del animal y finalizando en la devolución o el sacrificio. Constituyéndose este ultimo acto, como el mas destacado.

Partiendo de un sacrificio piadoso, siempre acorde a los reglamentos, o una devolución científicamente ética y  eficiente. 

Desde la experiencia personal y algunas  cuantas lecturas referenciales al respecto,  resumo algunas sugerencias, para la devolución adecuada del pez, intentando asegurar su supervivencia.

Preparando el equipo para la devolución.

La devolución comienza desde la preparación del equipo.

La muerte en el anzuelo de la mosca, es uno de los factores relevantes, si hablamos del daño evidente al pez. Es decir el que se puede apreciar a simple vista y en forma inmediata en la estructura cartilaginosa u orgánica del pez. Es necesario y aconsejable en anzuelos grandes y en pequeños numerales. Dado que si bien... un anzuelo pequeño, con muerte sin aplastar podría ocasionar un daño leve,  si es tragado profundamente, la existencia de este gancho, dificultaría su extracción. Por ello es necesario su inhabilitar, independientemente del tamaño del mismo.


El copo, es uno de los elementos mas utilizados para la contención del pez. Pero, hay que tener en cuenta, fundamentalmente el material del mismo. Considero que los copos de red cordadas con algodón y los de malla plástica, son los mas adecuados. Pero los de red plástica anudada, son extremadamente abrasivos. El tamaño del mismo debe ser acorde al tamaño del pez. 





Un golpe contra el arco del copo corresponde a una descarga traumática a la fisiología del animal. También es muy útil y diría yo en términos de opinión personal, la utilización de guantes técnicos de poliamida y elastano. Los cuales debidamente embebidos en el agua del ambiente, se conforman como perfectas herramientas.  Si fuera posible, acorde a la situación de pesca, lo ideal seria no tocar al pez, pero eso seria solamente el el plano de lo ideal.


La vara, es otro factor importante y coherente a seleccionar. Ante una pesca que se pretenda orientada a la devolución y sobre vida del animal. Una caña con acción total y escaso numeral, prolongara la lucha o resistencia de una trucha grande. Pudiendo esto llegar a provocarle un golpe de ácido láctico y asegurando una muerte inminente. Deberíamos prever en lo posible, que la elección de la caña, sea acorde a las capturas promedio y relacionarlo con la mayor o menor, sensación de pesca que deseemos obtener.

Manejando al pez en la lucha.

Una vez engañada la trucha, comienza un etapa importante en el manejo del animal. El primer contacto indirecto y físico. Durante el cual, el mismo... ejerce una resistencia determinada, la que nos encanta llamarla...batalla. A esta etapa hay que perderle el temor a exigir a la vara, al leader y al tippet, con el objeto de no prolongar esta acción de pelea física, mas de lo necesario.  Esta exigencia, no debería malacatear, arrastrar o barrenar al pez sino, con una mínima pericia cansarlo y confundirlo para limitar la lucha.



Una de las técnicas que utilizo, es la de manejar el ángulo de la resistencia y cambiando la dirección vectorial de la linea de escape del animal. Estas acciones, provocan un mínimo desgaste  de energía y el cambio de vector, una desorientación del pez, lo que da por ganada la batalla en escasos segundos. Dando como resultado, la devolución de la trucha con energía de reserva.


Cuando tenemos al pez dominado, consideremos que la grava, las piedras o la tierra, no es el lugar óptimo para manejar a la trucha. Todos estos elementos, degradan y lastiman la capa de mucus del cuerpo y ojos. Esto, se constituye como un  inminente ingreso de gérmenes y bacterias nocivas para su salud.


Una de las mejores actitudes, es mantener el pez en el agua y a lo mucho, si fuera necesario apoyarlo en su vientre en un fondo arenoso o vegetado y suave. Se puede manejar la ansiedad del pez, cubriendo la cabeza del mismo con la mano totalmente húmeda.

Cuando tomamos al animal, jamas deberíamos tomarlo de la zona de sus órganos. Consideremos que se halla en un ambiente, donde la presión atmosférica en totalmente distinta. La presión a la que sometemos al animal cuando lo sacamos del agua es enorme. Se puede considerar que un a trucha de 500 gramos dentro del agua, fuera de ella pesara 1 kilogramo. Esto  suma una gran presión sobre a sus órganos internos provocandole enormes daños.

Lo mas adecuado, seria ejercer presión de agarre en la zona caudal y conteniéndolo sobre los laterales en el agua. 




Las manos secas remueven el mucus también. Deberíamos sumergir las manos en el agua, como un acto reflejo, antes del contacto con el pez. 

Sacando la mosca del pez.

La mosca debería ser atada sobre un anzuelo biodegradable. Cuando se puede extraer fácilmente dado que se ha clavado en la boca, el daño es menor. Pero esto responde a estar atento a la clavada y accionar rápidamente el sistema de la misma. Muchas veces, esto no ocurre así y la mosca es tragada. En estos casos es mejor cortar la mosca y dejara. Lo mas probable es que la expulse o se degrade. 

Sacando la foto.

La foto, en los tiempos que corren ha reemplazado a la muerte. Sirve como literal testimonio para algunos, para otros es el trofeo y para algunos solamente una expresión de belleza. 

Pero si la intención es causar el menor daño, deben tenerse en cuenta algunas pautas. Las agallas del pez son marcadamente eficientes para obtener oxígeno, pero las delicadas membranas que extraen las moléculas de ese oxígeno dependen de su flotabilidad para mantener las superficies colectoras expuestas. Fuera del agua colapsan y se inutilizan. Esto nos lleva a lo obvio... el pez no puede respirar fuera del agua. 

Es fácil sobre estimar la capacidad del pez de mantenerse sin respirar. El hecho es, que el pez no puede aguantar la respiración porque no tiene pulmones. Está sin aire tan pronto se saca del agua. Sume a esto que su metabolismo está aceleradísimo porque ha estado peleando por su vida.



Mientras preparamos esa foto, él pez, está muriendo. Nunca mantenga su cabeza fuera del agua por más de diez segundos. Y brindarle al pez unos  30 segundos más en el agua, antes de soltarlo nuevamente.

Otro aspecto es el daño provocado en su vejiga natatoria. La cual, sufre una descompensacion, al despegar  al  pez del agua. Las fotos deberían ser sacadas sobre el hilo del agua o bajo del mismo.

Devolviéndolo.



Existen comentarios, sobre el uso de Coca Cola, Sprite o alguna gaseosa con bajo contenido de ácido cítrico, para la limpieza de una herida y coagulación de la misma en un pez que sangra. El primer efecto es real.  El azúcar, ácidos fosfóricos y los carbonatos, concentrados en la gaseosa, corta inmediatamente el sangrado por una simple contracción de capilares siendo a la vez bactericida. 

Pero los nocivisimos componentes anexos de la gaseosa y los efectos colaterales de los mismos elementos coagulantes,  entre ellos el E-150 b o caramelo sulfito amónico, E-21 o benzonato sódico, es altamente toxico para el uso en peces (fuente Wilhelmsen, directiva 91/155/CEE y Michael Stephan, Química que envenena), el ácido fosfórico, rompe con el equilibrio del PH del mucus del animal, el cual... junto al  ácido ortofosfórico que llega al tejido mucoso del pez, constituyen un cóctel corrosivo. Provocandole una lesión a niveles internos y externos de carácter letal.  Si bien limpia inmediatamente, que pierde la barrera antibacterial del mucus, que lo hace vulnerable en el agua.  El uso de este tipo de sustancias es no es recomendable ni necesaria. Un sangrado en el animal, debería tratarse con criterio veterinario, científico y ético. Utilizando primariamente alcohol iodado, como lo aconseja el Dr. Stoskof en 1993 y D. Holmberg del Colegio de Veterinarios de Ontario, Universidad de  Guelph, de  el el Informe para Salud Animal de la Sociedad Americana de Pesca. Pero seria extremadamente dificultoso y poco practico llevar en nuestro chaleco, un kit de primeros auxilios veterinarios. 




Optando al menos en mi caso, la opción de limpiar con el máximo cuidado con el agua de sector que se halle mas limpia y dejar que el pez merme el sangrado. Devolverlo sangrando es exponerlo al fin a una muerte por ataque o canibalismo.

La recuperación. 

Siempre se  debe revivir un pez antes de devolverlo, especialmente luego de una larga pelea. Sostenerlo firmemente de la cola, es un método muy adecuado. Debemos ubicarlo, en un corriente con abundante en oxígeno. 

Es ideal no forzar el ingreso de agua. Los movimientos de vaivén no son favorables a la recuperación dinámica y nerviosa del animal el cual debe recuperar parámetros de equilibrio y presión. Por ello... es recomendable posicionarlo mirando aguas arriba y que sus agallas se recuperen naturalmente, en un área de corriente leve. 

El pez se ira, cuando esté listo. Debemos mantenernos quietos... para no despertar su instinto de escape. Si nada unos pocos metros y rota sobre su costado, nos indica que precisa mas tiempo. Podemos tardar unos minutos en recuperar el biorritmo del pez. 

Puedo agregar que queda a criterio personal... que hacer con un pez herido de gravedad, con un ataque severo de ácido láctico o con colapso de su vejiga natatoria. Prefiero... apostar al ciclo de la vida en el ambiente y no en un plato de comida. END



Autor: Jorge Aguilar Rech.
Fotografía: PEIXOTO & AGUILAR RECH outdoor filmmakers.
Edición: Pablo Aguilar
BROWN TROUT ARGENTINA.
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