El Arroyo San Alberto

Pescando las Truchas del Coronel.



La pesca en Mendoza es a sabidas, un canto a la sutileza.Aquí podemos adentrarnos en arroyos y ríos, lagunas y lagos... pero cada uno de ellos, exigiendo al pescador, un gran despliegue de técnicas para llegar a ser premiado con la captura. Existe, quienes prefieren algunos ámbitos, debido a sus grandes portes y otros que pensamos que la experiencia sensorial vale relegar tamaños y elegimos por lo tanto los arroyos.




Decir arroyo es casi... evocar a lo mágico, lo perfecto, lo secreto. El arroyo arrulla al pescador con su mantra de cuna, con su canto de agua. Lo sumerge a un mundo de sensaciones plenas donde la pesca... es el nirvana.

San Alberto tiene duende. San Alberto, tiene esa magia. Es como un hada cautiva. Y su carcelero nos la permite visitar a cuentagotas. Cada pescador encuentra aquí... un elemental sano, inocente y puro. Pero que se profana... libremente. Es ambiente de pescadores con devolución y alegremente visitado por los que de devolución, poco quieren entender. Serán, tal vez, el predador natural que el hemisferio les quitó.

Quizás sea el equilibrio que el ambiente necesita. Quizás sea... esa absurda necesitad de acercarnos siempre al limite de lo pactado, lo establecido y que nos hace mal como individuos y por ende como sociedad.



San Alberto es un arroyo bueno. La vida se expresa por doquier. Las plecópteras brotan como enjambre desde los clastos. Aegleas por nubes... se mueven el los fondos. Escarabajos, Dragons; la vida es plena aquí. Este escenario, ponía en juego, decenas de posibilidades de tentar a las truchas.

Nos planteamos pescarlo y partimos con Pablo, un día de tormenta de verano. Extraña, por las temperaturas y la duración de la misma. Sabíamos que el valle, cuidaba el celeste del cielo y que si en la ciudad llovía, en Uspallata no. 


Así emprendimos el corto viaje, entre el chasquido húmedo del asfalto, mates y una operata de Plácido Domingo. No habíamos pasado la Villa de  Potrerillos cuando el cielo, entre nubes y dudas propias, nos regalaba el sol.

Era un cielo distinto. Casi parecía un error, un sueño, una mala interpretación... el haber estado mojados, en un chaparrón... cientos de metros mas atrás.


Un camino de consolidado árido, un cordón de álamos blancos enormes, marcaban el sendero de entrada a la villa. San Alberto es propiedad militar, y así debimos ser invitados y autorizados por el personal. Dentro del cuartel... se veía el arroyo. Encadenado por tramos por paredes de hormigón. Cosas que entienden solo los técnicos y que tanto daño le hace al arroyo.

No puedo evitar sentirme mal, cuando veo al hombre maltratar al río, al arroyo... con diques y canales, fluidos. Son hadas encadenadas.



Llegamos al punto establecido por Pablo, quien es uno de los pescadores con mosca que mejor conoce este arroyo. Descendimos de la camioneta, y posterior al habitual desperezamiento, nos acercamos al filo del arroyo. Estaba formidable y perfecto. Iniciamos nuestra ceremonia de preparación. Nuestro rito sería interrumpido, por un puñado de pescadores que traían sus pequeños trofeos en una rama. Ignoramos este espectáculo y comenzamos a pescarlo con nuestras varas. Cortos cast proactivos.... posicionaban al fluoro, justo ahí en la juntura. Las primeras tomadas a las Pheasant Tail #24 fueron acusadas en mi vara #1 full flex. el momento era manifiesto por un arrullo de agua y     aletear de algunos patos del torrente. Coloco entonces en mi humilde opinión, el mejor leader trenzado que he probado, Mi amigo, ya había atado uno especialmente diseñado por él para mi vara sensible. Un  leader  Ultraligero Duck Master de 3,25 pies. El balance fue perfecto. El cerrado loop era un acto de belleza plena. La silente presentación dio un resultado estupendo. Logrando una presentación de la mosca con un drug, mínimo.




Subíamos lentamente el curso plateado del arroyo del medio día, intentando disfrutar cada rincón de mismo. Respirando cada aroma... intentando retener todo, en nuestra memoria.  Metros mas arriba, una corredera muy pequeña, formaba un profundo pozo. Me agazapo y presento una Jabalí en alambre #22, sobre la mancha negra del pozo. Al derivar arroyo abajo y caer... literalmente a la negra guarida.... una Fontinallis, toma el engaño y se trenza en plena batalla con la delicada tensión de la caña. Intentando posicionar la escena, en agras terciarias, mas lentas y evitar así la muerte inminente del pez. Y así, la llevaría a un sector metros abajo, donde fue liberada. 




No existían malos sectores. Si los había, muy visitados. Pero cada escenario, alojaba truchas. Recuerdo haber, caminado pozo arriba de Pablo, pasando una vega amplísima, con su hedor característico. Metros arriba, se ubicaba un pozon donde una enorme piedra le prestaba axila. El lanzamiento llevo hacia la corriente costural, una pequeña Pheasant Tail; la que, al apenas profundizar, fue mordida por una Arco Iris de unos 26 centímetros, pintada y muy enérgica y robusta.






El almuerzo oportuno, nos daba el punto máximo de ascenso, para esta jornada. Un gran pozon, nos prestaba el paisaje, para descansar y relajarnos. El menú de embutidos frescos, y buen vino, fue el oportuno aliento para el retorno. Habíamos encontrado un arroyo estructurado, con justos escenarios y productivo. Truchas que sumarían la treinta capturas entre Fontinallis y Arco Iris, que rondarían los 22 a 30 cm...hasta medio kilo. 


San Alberto es un arroyo perfecto, sano. En un equilibrio estructural donde los limpiones no existen. Vegas y especies vegetales en conjunto, aportan al curso de alimento abundante. Sus truchas están sanas, vigorosas y prestan interesantes experiencias a la hora del engaño, la tomada y la lucha. END


Autor: Jorge Aguilar Rech.
Edición: Jorge Aguilar Rech.
Fotografía: Jorge Aguilar Rech/Pablo Matthews.
Video: Jorge Aguilar Rech.
Agradecimiento Especial: Pablo Matthews, Autoridad Militar San Alberto y Duck Master Leaders Torsionados.
BROWN TROUT ARGENTINA
Copyright 2.012.

Los Flats del Mendoza.

Por un instante... odié estar en ese lugar.




El enorme y descontrolado impacto que produce al río, la actividad comercial y turística, me hizo pensar el porque estaba ahí. Un sitio sucio, pobre de paisajes naturales y concurrido como romería turística. Tierra de nadie abandonado de todo tipo de acción de protección, cuidado y control.


Germán insistía en avanzar río arriba desde este punto. Y en expresa desconformidad ideológica, y sin faltar ese resentimiento que nos surge al ver nuestros paisajes ultrajados por empresarios y políticos sociedad anónima, seguimos río arriba.

Mi vista buscada lugares inmáculos, al menos limpios, sanos... sin poder hallarlos los primeros 100 metros de avance.  Increíblemente a toda razón, a escasos metros recorridos en el  tail river... un emprendimiento inmobiliario esplendoroso y a riesgo de ser barrido por las largadas de flujo hidrico, se arrimaba al río, casi inocentemente. 



La basura, el ruido visual y humano se disipaban y aparecían las viejas estructuras de hierro y hormigón.  Puentes abandonados y la antigua presa nos hacia sentir la inquieta sensación de estar en un pueblo fantasma. 

Una dicotomía de sentimientos nos hacia pesar el lo permitido y lo prohibido. En lo arbitrario del concepto... en estas aguas. Como podría... estar prohibido acceder a un lugar donde existe un proyecto inmobiliario a metros del hilo del río. Como no existe la aplicación del reglamento. Y en su defecto... que sería lo apropiado en este tipo de ambientes de altísimo impacto.  Por simple rebelión al paradigma... continuamos.


Los primeros flats... aparecían entre cortaderas , muros de piedra y rocas del río.

La observación entomológica, nos mostraba un río muy impactado. Algunas terrestre y decenas de Dragons en el aire, y centenares de Aeglas, me llevaron a probar el flote con leader trenzado Ultraligero Duck Master de 6 pies, y me arriesgada a desoír a Germán poniendo a trabajar una vara #1. Sensible Superfine, que presentaba en forma no terrena. El primer flat se conformaba verde, profundo y oscuro. El viento rachero apenas agitaba la superficie y pendulaban las cortaderas... como pintando el cielo. Me había posicionado en un lateral, presentando a escondidas, un Dragon articulada en alambre #20. 

Mientras Germán, tomaba la iniciativa polar. Con una línea de 200 grains, chicoteaba una mosca de su invención, la Jabulany. La que constituía una irritadora espectacular. Su lanzamiento aguas arriba profundizo, en la quietud del flat. Inmediatamente arqueó su caña una Arco Iris de aproximadamente un kilo. Impresionante batalla entre saltos y corridas   me dejaban boquiabierto, y dudando de hecho de haber elegido la #1. La captura, bella y fuerte, fue liberada de inmediato.





Germán, continuaba con su estrategia de posicionarse aguas abajo y lanzando al mejor estilo Chiche sus streamers aguas arriba. 

El segundo flat... un poco menos profundo y mas extenso nos aportaría truchas que rondaban el kilo y medio. La pronunciadas batallas con las capturas, daban muchas de ellas por perdidas...  dado que las tremendas sacudidas y espasmos, soltaban el anzuelo. 

Mientras tanto mis Dragons, trabajadas sobre la linea de los juncales, obtenían importantes ataques, pero muy difíciles de enganchar.

Significativamente, las sombras que se imponían en el agua, eran de truchas de mas de tres kilos. Una de ellas paso entre mis piernas. Inmediatamente detecto el rumbo hacia Germán.... es decir río abajo. Tras hacerle ceñas... reacciona y posiciona su  streamer en su recorrido. La trucha toma profundo, pelea muy abajo, corre hacia arriba rápidamente haciendo   rizar furiosamente el reel.  Luego.... como buen experto corre a favor de la incipiente corriente, dejando a Germán con la caña elevadísima y recogiendo presurosamente su línea. 


Nuevamente arque su vara y pelea hacia la superficie saltando violentamente. El estallido hueco del silencio demostraba un animal grande y gordo. Así después de unos minutos, el salmónido es presa... y se entrega. En instantes... se liberaría.


El sol que caía... indefectiblemente certero en el oeste, dibujaba de sombras el río en paños de granitos y construcciones abandonadas.  Los hierros crujían, mientras la temperatura descendía. Nuestro retorno estaba a minutos... cuando una sombra oscura traspasa el pozon.  Toma el engaño de Germán y tras violentos espasmos, se zafa.  La sombra y el destello plateado del lomo de la gran Arco Iris, que rondaría los tres kilos.


El gran dasazón del inicio de la jornada, la increíble sensación de encontrarnos con los paradigmas de las normas, la escasez de movilidad... casi hipoxoca del agua, nos insertaron en un mismo paradigma donde las grandes truchas de estos flat fueron irritadas y capturadas.


Lo increíble de este entorno es la gran cantidad de animales sanos en un medio mixto, entre lo profano, lo sacro.... la diosa natura y el yermo del acero viejo, donde lo inmenso y lo minúsculo juegan el juego de la supervivencia. END


Autor: Jorge Aguilar Rech.
Fotografía: Germán Fernandez.
Edición: Jorge Aguilar Rech.
Especial Colaboración: Gonzálo Andres Mella Fuentes
BROWN TROUT ARGENTINA
Copyright 2.012.