Despertando al Gigante de Potrerillos.

El gigante dormía...inmerso en aguas crecidas y costas inundadas. Así encontrabamos al Dique Potrerillos de Mendoza.

Cientos de anglers, mojaban plumas en sus aguas, intentando en vano capturar sus prominentes hijos escamados.

Gloria y yo... no aventuramos a su espejo inmenso; pedazo de cielo dormido entre montañas.

Nuestros floats, navegaron a la par, buscando el ansiado ataque.

En nuestros mentes, resonaban algunas voces de amigos, compañeros y conocidos pescadores... de mensionaban que las truchas se habían dormido... en su sueño anual...en lo profundo, en quien sabe donde.

Los días entre estas tierras, son notablemente mas cálidos que en otros años, y eso tendría que despertarlas. Los lugareños contaban historias recientes de salmonidos gigantescos.

En esta fría jornada de Abril, los potentes ataques que nos propinaron las Arco Iris, mostraban su robustez. en mi vara y entre mis manos .Note, que no había grasa en su cuerpo, no estaban obesas sino...maduras. Su madurez sexual alcanzaría su grado IV; el que según la escala de Nicolski tendría seis estadios.

Gustavo Solá, me comentaba que es un tema de tacto. Si la panza esta dura, es porque les falta madurez. Cuando al tacto poseen la panza blanda y un estado como embarazadas...van madurando, y
a que los ovarios se encuentran en la parte superior de la cavidad abdominal. Una vez que los ovulos estan maduros, estos se desprenden del ovario y ahi es donde se le nota la panza, ya que caen a la parte inferior de la cavidad abdominal y es cuando con una leve presión son expulsados por las hembras.

Con los machos es detectada su madurez, ante una leve presión desde el centro del abdomen hacia la cola, secretan semen. Los machos maduran muchas veces antes que las hembras.

Algunas, estaban en un grado superior de madurez, pero...si no fuera porque siempre leí que las truchas desovan en ríos y arroyos, me aventuraría a especular con su residencia en el espejo.

Notamos con Gloria además, el abdomen inflamado y el conducto uro genital sumamente irritado y en estado de activación.

Es momento quizás de comprender, estudiar profundamente, educar y compartir con todos los actores este fenómeno que nos llega tan cerca. Respetar la reglamentación y bregar por controles y actividades educativas entorno al fenomeno pesca, al respeto al bioma. Trabajar con los pescadores, los visitantes, los turistas, los residentes, actores públicos y demás; para cuidar y proteger lo nuestro. Asi poder heredar un recurso sano, no contaminado por las actividades del hombre.

El gigante nuevamente esta despertando. Debemos difundir y educar, para poder así crear la conciencia del cuidado del ambiente. Un ambiente sano y equilibrado nos brindara indefectiblemente, truchas concecuentes.

Quien no conoce, no ama...quien no ama, no cuida.END

Autor: Jorge Aguilar Rech.
Protagonistas: Hugo Moreno y Gloria Moreno
Fotografía: Hugo Moreno.
Agradecimiento especial: Gustavo Solá

La Batalla de las Sierras.

El día en que fuí la trucha.


Un corto viaje, para un gran río. Así lo definía... en mis días de preparación, anteriores al viaje hacia el río más Grande de San Luis. La plantificación, en mi caso... es parte de estar pescando. El hecho de ir, en estos tiempos del año a las tierras puntanas, pescar en sus sierras , es parte del nuestro itinerario de fly fishing. Esa mañana fresca de Abril, salimos al este, desafiando al sol naciente desde Mendoza, Argentina.

Las montañas quedaban atrás entre nubes grises azuladas y naranjas del pleno alba El sol asomaba, cuando la tierra puntana nos saludaba por uno de sus costados. El paisaje serrano, es atrapante y peculiar. Las suaves ondulaciones del verde intenso, era un mantra visual para nosotros. El camino serpenteaba entre las curvas de las sierras, para llevarnos a la tranquera de Campo de Don Ramón. De sabia madera, parecía contar historias... entre los silbidos de la brisa perfumada. A los kilómetros recorridos, llegamos al viejo rancho. Ahí, nos esperaba el hombre que portaba la gracia del campo. Su mirada perdida, había sido robada hace años por el campo y la sierra. Un vino de alianza medió, entre las ausentes palabras.

Era la mañana entrada... cuando mi vara Helios Zero Gravity 904, empalma sus cuatro tramos. Como un acto perfecto toma cuerpo y peso con su Cayuga #1 Gold. en su seno, una simple Scientific Anglers Air Cell verde menta. El punto cúlmine del armado, fue optar por la tecnología de fluoro carbón en un líder de 9 pies cuneiforme. En ese momento me percato que mis zapatos de vadeo necesitaban un descanso. Pero su integridad estructural, afianzaron nuestra alianza. Así estábamos en camino, por la huella insinuada, rumbo al río. Una travesía entre pampa noble, rocas filosas, vegas y arroyos, que sumaron unos tres kilómetros, nos daban directo al alma...la postal perfecta. Un río verde, profundo. Un río que aquieta el pensamiento e invita a meditar. Donde las cosas pasan a un ritmo lento, distinto al agua andina. Acá...el río se toma el tiempo, se disfruta en cada flat, en cada pool, corredera o rifle... así mismo y a cada instante. Este low water es increíblemente bello Este simple pensamiento, se escapaba de mi alma y lo murmuraba mi boca. Sebastián sonrió asintiendo. Esta paz inconmensurable, apaga drásticamente nuestra ansiedad, poniéndome siempre en otro plano, en otra vibración, en el plano de placer sensorial de la pesca. Este nirvana nunca distingue la gran presa, o el trofeo, sino que busca pinchar esa trucha en ese ambiente y ese día. Quizás este estado de disfrute sea un instinto ancestral que se despierta en nosotros, los pescadores con mosca.

La hora y las circunstancias nos motivaron a la observación, y la entomología. Lo cual a la vez fue acompañado de una comida energética en base a cereales y energizantes. Nuestra obervación no denotaba actividad de truchas. Un acercamiento al río...nos mostraba cantidades de bagres del torrente, terrestres como orugas, moscas, escarabajos y algún ortóptero; bajo las rocas del río... una pequeña expresión de ticópteros y efémeras, nos avanzaba en las manos. También las chinche de agua y los caracoles tomaban protagonismo.El sensible vibrato de la vida, se hacia sentir, se hacia ver entre nuestros dedos.

Y como resultado de ello...mi boca mojaba una Pheasant Tail Bead H
ead # 14. La técnica inicial fue instintiva. El Up Stream posicionaba la mosca sobre alguna corredera y esta así entraba a deriva natural, al amplio pool...profundizándole. La hora contaba minutos pero no estímulos salmónidos. Ningún toque, ni trucha alguna habíamos sentido o visto. El débil sol de la mañana sumado a las grandes sombras proyectadas no sumaban al río temperatura. La misma era de 12º C. Esta circunstancia en ríos cordilleranos hubiera activado el instinto alimenticio, pero eso es diferente en las sierras. Se estimulan a mayor temperatura.

El ascenso por el curso
del río sumaba metros, escenarios y esperanzas, pero nunca al momento piques.

Un kilómetro río abajo, Gonzalo Sierra
y Víctor Picca, obtenían captura tras captura. Los tamaños en ese sector eran mayores pero igualmente combativos. Con igual estrategia el vientre del río le brindaba frutos. Víctor, hacia honor a su experiencia angler y su Stimulator Black era atacada una y otra vez.

Gonzalo, en cada uno de los flats tenía excelentes capturas... Arriba, a media agua y en lo profundo verde musgo. Las plumas atadas en el 4x fueron la Prince Bead Head, Gnat Foam, y la accion de algunos Streamers.

L
os accidentes geográficos de la costa del río, eran cada vez más complejos. En un instante...se hicieron míos. Pase así, de cota 5 a 0, desde un tobogán pétreo que me esguinza el pie izquierdo. Maltrecho físicamente...sacudí un poco mi ropaje, revise mi vara y reel, mis cajas y ajuste mi bota al máximo para evitar hinchazón, y continué la ascendente batalla. Batalla que a ese momento me hizo el primer touché.

Declarada la contienda, mi adversario respetable, aun no se hacia ver. El ambiente uno...
pescador cero.

Un valle abierto dentro del recorrido me muestra un run extenso y amplio. Decido cambiar de técnica. Utilizando la corriente principal como aliada, lanz
o perpendicularmente al río, haciendo un reach cast inminente. Esto ayudaba a profundizar de pleno y a deriva la lastrada pluma. Al final del rifle que alimentaba el flat, un remolino profundizaba aún más la mosca y es ese instante el mundo, dividió los segundos los instantes y las milésimas...detonando un furioso pique de una Arco Iris esplendida. La lucha era intensa y lograba dar fuerte batalla a la Helios, mi brazo y mi maltratada pierna. El copo daba entre mis manos una esplendida trucha de no mas de 600 gr.
Quizás este empate, no era suficiente, ni oportuno y menos necesari
o.

La temperatura había subido a ese momento y un hatch de caddis, se hacia ver entre la tensión del agua del pool. Se comenzaban, estimuladas a alimentar arriba y a media profundidad. Los rise se combinaban en distintas actitudes...en bulge, en splashy rise, lo que me daba la lectura de que las efémeras estaban en emergencia plena. Mi estrategia fue cambiar mosca a una Emerger de Efémera color verde.

A ese momento las capturas de Sebastián comenzaban con su Dragon Articulada en #14. En esos momentos, coordinamos aunar estrate
gias y pescar mas juntos dada mi situación de avería.
Metros arriba nos sorprende un pool tamaño estadio. Su enormidad, profundidad y estructura eran perfectas. Un pool increíbl
e. En su seno...cinco truchas entre el kilo y los dos y medio patrullaban. Un espejísmo soñado, hecho realidad. Nos escondemos ahora juntos, tras un accidente en la roca metamórfica. Mientras nos regocijábamos con el espectáculo de truchas alimentándose y en plena actitud de competencia. Decidí en ese momento que Sebastián trabajara el pozo. Así se hizo. Arrastrándose con el pecho pegado al piso pétreo, logra llegar al lateral de la corredera que alimenta al flat. Yo le guiaba el lanzamiento. Los tres cast primeros fueron a la corriente de la corredera, y a deriva natural, la mosca debía profundizar y ahí trabajar con pequeños tironcitos simulando emergencia. El cuarto cast, logra posicionar la mosca en el canal de alimentación de la trucha. Su Pheasant Tail Bead Head es tomada por una gorda Arco Iris de unos 800 gramos la que flexa su Eccho Carbon # 2 al máximo. La lucha instensa intentaba subir por la corredera pero su lucha liberadora tuvo éxito después de la foto. Retornando a un oscuro fondo de ventos verde oscuro.
El pecho se nos hinchaba. La captura nos denunciaba mas truchas, más grandes y...en mi pierna mas dolor. Pero el desafío de la contienda técnica trucha hombre, aun no se definía. Unos cientos de metros río arriba un pool de iguales dimensiones nos esperaba. La tarde caía y, las sombras se hacían serias y frías. Es por ello que comprendíamos que las truchas se hallarían a la cola del pool.

Mi turno de ca
ptura, sonaba en mí...como la disputa final. El día tenía en sus manos el martillo de la campana, el pez siempre un paso mas adelante y yo...caña en mano, agazapado, alerta y con mi mosca en el agua.

Mi posición era a la entrada del flat, agachado para no ser visto y con la intensión de que mi cast superara la posición de la trucha. El líder de fluoro impediría que la misma se espantara dado su invisibilidad. El cast posiciono la mosca...pero paso suavemente si ni siquiera notarla. Sebastián en la tribuna del flat ahora era mi guía. La trucha pesaba unos dos kilos aproximadamente y a su lado tenia otra de un kilo que le seguía todos los movimientos. El segundo lanzamiento es proactivo hacia uno de los laterales del pozón. Así, me permitiría no causar disturbios en la fina tensión del pool. La linea verde menta toma tensión de deriva. Comienzo a trabajar en ocho y la punta de la caña, una emergencia de mi reincidente Pheasant Tail. Un gran bulge a la altura de mi tippett y la inmediata ondulación de la linea me indicaba un run positivo lo que mi caña en alto y la violenta recogida no pudo llegar a clavar al pez. La trucha luego de escapar se refugia en el fondo y a la cola. Sebastián se tomaba la cabeza. El pez me daba un golpe certero.

Incomprensiblemente, o quizás si; minutos mas tarde, ambas truchas vuelven al lugar posicionado. Sebastián me anuncia que la batalla aun no terminaba. Me posiciono aun mejor...me arriesgo a un nuevo cast cercano a la costa. La trucha toma la misma actitud pero ahora mas rápido. Quizás presintiendo que actuaría a la defensiva. Las truchas que provocan
así al pescador, son por demás grandes y experimentadas. Un salto enorme me anunciaba falsamente la clavada. La mosca aun estaba en el agua. La había soltado. Segundo golpe.
Era una situación increíblemente enriquescedora. La trucha me estaba dando una lección. Se esconde junto a su compañera en las
profundidades del pozón. Mientras cambio de mosca. Una Griffith´s Gnat #14 sería mi estrategia final. Si es que me daba nueva oportunidad.
Pasaron minutos cuando emprendía mi coja retirada, cuando entre la primeras penumbras de la hora mágica...y si que las eran, se interrumpe con la advertencia de mi guía. Ahí están de nuevo. Sabiendo que ya no tomarían, necesitaba finalizar el juego comenzado. Mi cast posiciona la atractora en aguas abajo de la posición de las truchas. Lo que pasaría en ese instante me dejo de rodillas, sonriente y derrotado... la trucha mayor se acerca a la mosca...la menor la sigue. Comienzan a avanzar siguiendo el hilo verde de mi linea; paso a paso se acercaban. Más aún al estar a escasos metros mío, se levantan a centímetros de la tensión del agua y, en ese preciso instante...por más que mi inmovilidad intentara inmaterializar mi cuerpo...huyen raudamente. Este juego de inteligencia bestia-humano. Instinto y transmisión genética.

La magia de haber cambiado el rol de
pescador y haber sido engañado por mi pez. Jamás lo había experimentado. El descubrirme en mis intenciones, y mostrar su experiencia , descubriéndome fue un acto superior de instinto.
Siempre volveré a buscarla, a disputar la contienda. Soñando...profundo, en mis recuerdos, en mis anécdotas, con el día... en que yo fui la trucha. END





Autor: Jorge Aguilar Rech

Fotografíia: Jorge Aguilar Rech, Victor Picca, Sebastián Pagano y Gonzálo Sierra.

BROWN TROUT ARGENTINA Copyright

Pensamientos junto al rio.

LA EMPATIA VITAL.
Pensando en nuestras mujeres...

Quizás... el mayor desafío que deba enfrentar un pescador con mosca sea... su mujer. La viva rivalidad de ellas con nuestras escapadas de fly fishing.
Esto tal vez sea un tema de símbolos. La mujer podría sentir competencia o celos del río.
Pues es aquel, que conduce nuestras vidas entre curvas y siluetas, nos da el mejor de sus frutos, y nos emociona enormemente.

Y este ritual de vida, conduce a una indefectible final, en la calma de algún lago , o en las aguas del mar;
donde la vida, nos aquieta, de las turbulencias de los cursos superiores de la juventud.



Quizás ahí este el problema...en la similitud vital del río y nuestra mujer.END


Autor: Jorge Aguilar Rech .
Edición: Jorge Aguilar Rech.
Fotografías: RR. Francamente un privilegiado.
Dedicado : Con gran respeto y admiracion... a nuestras mujeres, sin quienes este magnifico deporte, tal vez no fuese tan entretenido.



Las escamas de Los Andes.

Pescando en el Río Colorado.

Pescar el mas de 2.400 metros sobre el nivel del mar, es una excelente experiencia. La montaña hace vernos parte de un sistema perfecto, diáfano y puro.

La arquitectura del hombre intenta por momentos, introducirce en el paisaje, siendo nada ...comparado con la obra la de la naturaleza.

Los grandes macizos transmiten un mensaje de majestuosidad y permanete solemnidad, mientras que el agua del río, nos lleva a nuestra escala humana. Nos acuna en un canto de hada y nos hace soñar con la captura perfecta.

Es por ello..que el río, nos hace sentir bien. Tan entranablemente pertenecientes.

El río así...nos traduce a esa ínfima escala, la imagen de la Pacha Mama en nuestra mano. Da vida, pintando paisajes de viento en el cañadon, sonidos de agua corriendo entre piedras y cortaderas, y nos regala perfumes de jarilla y tomillo.

Pero lo mas maravilloso de sus dones es, sin dudas...la vida ventral de sus seres escamados.

Un río de color vivo, muestra vida en su colorado sustento de riolita. Bautizado por sus rocas de base, que tiñen por transparencia, su cabello de agua.

El Río Colorado es un tapiz andino, donde se dibuja la pesca de altura en nuestra montaña. Sus rincones, son postales y su pesca muy productiva y generosa. Esta obra de arte sensorial, comienza cada vez que , el pescador llega al lugar. Inchando sus pulmones de aire virgen y pidiéndoles a los duendes del lugar, que le sirvan de guia.

Ese día, amaneció como todas las mañanas de una jornada de pesca; muy temprano. Salimos desde la Ciudad de Mendoza rumbo a la cordillera a las 4:00 am. En ruta, el mate y las ganas daban tono y continuidad a nuestros relatos de pesca. Así el sol, nos deslumbraba por el espejo retrovisor, cuando el amanecer desperezaba las siluetas de la montaña mendocina.

Al llegar al río, el descenso del vehiculo, fue recibido por la ráfaga de viento típica de las quebradas cordilleranas. Pero eso, era como un estimulo extra, para el comienzo de las tareas de preparación de la jornada.

Mientras Pablo Pagano y Gonzalo Sierra, preparaban sus varas, Sebastian Pagano y yo, bajamos a realizar algunas aproximaciones entomológicas. Las piedras daban cobijo materno y cálido a alguna efemeras. La respuesta instintiva y casi simultanea fue...Pheasant Tail Bead Head en alambre #14.

Así el grupo se dividió en ascenso franco y continuo, por las dos costas del río. La técnica era sencilla, dada la dimensión y características del mismo, pozon por medio y en ascenso, con lanzamientos Up Stream y a deriva natural.

Los pinchazos fueron vastos y fuertemente resistidos.

Las Arco Iris se mostraban bien alimentadas y sobre todo musculares. La captura en su breve estadía en nuestras manos, hacia sentir sus fibras y sus intenciones de liberarse en una forma muy violenta y particular.

En un instante...esos que recordamos siempre, me aproximo a un pozon mas armado de lo habitual. Como disimulando me alejo de el, y lo observo. Durante minutos, lo observo.

Una Arco Iris estaba en franca acción de alimentacion. La acción del rise se definía claramente en bulge, es decir que existía una evidente emergencia de efemeras.

Mi posición agazapada, caña en alto posiciono a la Pheasant Tail en la corredera que alimentaba a este pool. Con un lanzamiento proactivo, posiciono la mosca en al ángulo de alimentacion de la trucha.
En ese momento...contengo la respiracion...instante mágico del pique, donde el tiempo se quiebra. Regalándome entonces un salto salmónido espectacular, y desbordado por su energía y el entorno de cantos rodados y escaso caudal. La corta batalla dio a mi mano una trucha excelente de unos 30 cm muy bien alimentada. Devolviendo este presente al ceno materno del río andino, sin demoras. Para luego ser liberada.

Río arriba, Sebastian Pagano, utilizando su Carbon #2 y con la misma técnica...pinchaba otra ideal trucha, embajadora de este río. Su pelea resultaba ser aun mayor y prolongarse en los minutos. La táctica de la trucha fue correr a las grandes piedras y aferrarse...acción desviada por Sebastian quien la ponía en la corriente y la hacia bajar indefectiblemente. Después de unos minutos, un banco de arena bajo el pozon, le daba en mano, la captura. Esta Arco Iris era aun mayor, aproximandose a los 38 cm, bien pintada y sana.


Estos tamaños y actitudes, acaudalaban nuestra perspectiva de capturas de la jornada.

Nuestro ascenso comenzaba a ser impetuoso, cuando una serie de hechos lo frenaron. En instantes comenzamos a descubrír una gran cantidad de afluencia de pescadores. Lo cual mas halla de cualquier juicio... nos incomodaba.

El hecho de presionar en ese extremo al pequeño hábitat, no es, ni sera parte de nuestro pensar. Mal que nos pesara, nuestras plumas se pincharon en el cordero del pecho y las varas se plegaron. Nuestras miradas se cruzaban en una sincera, y secreta alianza... entre la ética de la pesca, el ambiento y nosotros. Así...nuestro compromiso con el río y su equilibrio, sera siempre vigente. Nos fuimos con sabor a poco, consientes de que nunca habrá entre nosotros un adiós,sino un hasta mañana. END


Autor: Jorge Aguilar Rech.

Fotografía: Sebastian Pagano, Pablo Pagano y Jorge Aguilar Rech.

Edición: Jorge Aguilar Rech.

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Pescando el Rio Castaño de San Juan.

Calingasta... te nombra la lengua indígena como Pueblo de la Ladera del Cerro; tierra de San Juan.

Aquí domina un paisaje cordillerano de serranías y caudalosos ríos y hacia allá nos dirigimos junto a Tito, Maxi y el pequeño incansable Tiago.

Partimos desde Mendoza como siempre... a la madrugada, eran como las 04:30 hs., con dirección a Usapallata. Allí tomamos la Ruta Provincial 39 que le entrega la posta a la 149 de San Juan, con destino a Barreal, pasando por Pampa del Leoncito.

Así Calingasta nos recibía desde su entraña andina y nos bañaba en las aguas del Río Castaño.En la barrera fitosanitaria de Barreales, consultamos por los permisos y nos dijeron que teníamos que comprarlos al Sr. Kumel, propietario de Cabañas Kumel, y que nadie más los vendía ni en Calingasta, ni en Barreal.

Luego de recorrer 320 kms. desde Mendoza, llegamos a las 8:00 hs. al Río Castaño. Tierra de maridajes del agua, que van formado nuevos causes. El Castaño, nace de la unión del Río San Francisco y el Río Atutia. Recorre su trayecto... hasta volcar tributo de agua ,al poderoso Río Los Patos y forma con este último el Río San Juan.
Aguas cristalinas, bajos caudales, correderas, y pozones bien marcados hacían presumir una buena jornada de pesca... iluminada por un sol radiante , sin nubes.Montamos las Sientific Anglers de flote, en varas # 5 y lideres de 1,40 mts. Los tippets 4x fueron los predominantes.

Las moscas usadas fueron alternadamente, lasPheasant Tail BH, Prince, Hare Ear, Sculpin, Madam X y Páncoras.

Caminamos desde la mina abandonada, aguas arriba y allí, empezó la jornada.

Los piques se dieron rápidamente y con claridad, intercalándose Marrones y Arco Iris con un promedio de 400 a 500 grs.

Tito prendió, con línea de hundimiento, en un gran pozón, una Arco Iris, de un tamaño increíble, que a pesar de ser muy bien clavada, y luego de pelear y saltar dos veces mostrando su blanco abdomen, logró soltarse, lo cual le dejó una sobredosis de adrenalina y una sonrisa agradecida, por la bondad de truchas, que este río ofrece.

El Castaño se impregna de cangrejos de tamaños formidables, bagres bajo cada piedra, alevinos en cada remanso, y libélulas que llegan a molestar.


Es decir, comida abundante por doquier, un río sano, con buena pesca y mucha comida para las truchas. También el río atrae, a otros seres terrestre vertebrados, como culebras. Maxi y Tiago se toparon con una de ellas por suerte... sin mayores inconvenientes.

Correderas muy largas, con pequeños pozones igualmente claros, hacen la delicia del pescador. No dejar pozón sin visitar, ni saltarse ninguna corredera, es una buena estrategia, puesto que en un tramo corto el río, paga con muchos piques de truchas de tamaños chicos pero muy divertidas.

Si buscan truchas más grandes, deberán buscar pozones muy profundos con líneas de hundimiento.

La jornada marcada como siempre, por mucha caminata desde las 8:00 hasta las 18:00hs., nos dieron muchos piques y muchas risas de amigos. Un río para visitar, en varias oportunidades y con muchos objetivos. Muchas truchas medianas o selectivas de mayor tamaño. Puesto que tiene zonas de correderas cerca del camino, donde abundan las primeras, pero hacia abajo del puente que lo cruza, en dirección a unirse con el Río Los Patos, tiene pozones muy marcados y con truchas de mayores tamaños.

El Castaño nos despertó ...alegría, ganas de volver siempre, lleno de ilusiones en cada pool, en cada piedra. Su generosidad hace definir el perfil del mismo y soñar con pescarlo mil veces mas. END.

Autor Invitado: Cristian Gaetan.
Edición: Jorge Aguilar Rech.
Fotografía: Cristian Gaetan.