Pescando Dentudos en La Costa del Este.

Otras escamas...

Las aguas andinas, las aguas patagónicas...siempre se extrañan.

La pesca con mosca de especies distintas a los salmónidos, es un mundo aun, recién iluminado. La inmensa cantidad de posibilidades, de ámbitos, de especies, de condiciones; nos muestra un universo basto y casi... inconmensurable.
Esta inmensidad... esta cantidad de experiencias por vivir, hacen de nuestra actividad, una practica apasionante y eterna.


Las posibilidades de pescar una especie con mosca, nunca debe descartarse. Y ese impulso tan extraño pero en mi familia...tan familiar, de pescar cada charco, cada lago, cada río que cruzamos, no llevo en este caso, a encontrarnos con esto peces.
Los dientudos son por lejos una especie muy deportiva y, a la hora de divertirse en familia...es una excelente opción. Sumado cantidad, a la experiencia y además que ello, por estos días...era mi única opción de mojar algunas plumas en agua dulce.
Nos dirigimos esa mañana con rumbo a Costa del Este, Partido de la Costa, a una laguna recomendada por el Club de Pesca con Mosca de Mar de Ajo. Al llegar, el encargado del lugar nos introduce en la cantidad de especies que habitan el espejo. La mayor incidencia es la de los Dientudos o Dentudos, Palometas y Tarariras. A esa altura me percate que no había traído mis moscas para esta ultima...así que, por simple descarte, tome la iniciativa de armar mi equipo liviano, pensando en las dos primeras.

El entorno del predio era comprensible a simple vista. Un muelle al norte del espejo, dominaba como rey a su peble, en ovalo de agua poco profunda...a veces de no mas de 50 centímetros. Aguas quietas, poco transparentes y calientes. Su temperatura superaba los 18º C.

Así, nos disponíamos a armar nuestros equipos. Personalmente arme una vara Orvis TLS Power Matrix 704 Mid Flex, # 4, linea de flote Air Cell de Scienticif Anglers, un líder de 9 pies finalizado en un tippett 5 x fluro carbón.

Mi formula armada, en pro a las capturas potenciales que a ese momento ya, estaban muy activas en superficie.

La entomología obligada y casi instintiva, me marcaban algunas terrestres como hormigas, polillas, y una gran cantidad de libélulas. el agua colmada de algas y musgos, albergaba nubes de mojarras. Al tomar un puñado de estas entre mis manos, la vida también se manifestaba. La comida era abundante y variada.


Quizás... la falta de oxigeno, halla limitado la cantidad de especies y la ausencia de salmónidos que hace unos años sembraran.

Mi desición se casi meramente en un gusto personal. Mi mosca seria una Griffith Gnat, en minúsculo alambre #14. Trabajarla como seca, con algo de flotamoscas. Para ello, mi líder se transformo en un 12 pies terminado en delicado 6x.



Lanzando a unos 10 metros de la costa , a unos juncales...los ataques violentos de las palometas no se hicieron esperar. Los dientudos emulaban saltos muy espasmodicos para librarse de la emplumada púa.

La caña, respondía pero, una numero dos, hubiera hecho honores a las pequeñas capturas. La mosca caía al hilo de tensión del espejo, le otorgaba una vibración e inmediatamente los borbotones de múltiples ataques , hacia ondas en el agua.

Varias veces la vara se arqueaba con la lucha de algún dentudo mas grande.

Al repetir capturas, fuimos cambiando las moscas. Pheasant Thail, Chernobyl, Prince...todas, en algún modo funcionaban. Pero la mayor tasa de eficiencia la lograba mi valorada Griffith Gnat.

La tarde pintaba un cielo de rosas y azules, mientras la actividad se hacia mas frenética a la hora de la oración.La cantidad aumentaba y era un hecho, pero los tamañas no aumentaban de las 25 cm.

La experiencia era increíble, divertida e interesante. Bajo estos cielos, en otras aguas, y con otras escamas. END


Autor. Jorge Aguilar Rech.
Edición: Jorge Aguilar Rech.
Fotografía: Nicolás, Benjamín y Pablo Aguilar Rech.
Video: Nicolás , Benjamín y Pablo Aguilar Rech.


Pensamientos junto al rio.


La pesca con mosca es un efecto. Un efecto del ser...del alma, de la persona.

El mismo se enfrenta, a un practica milenaria...la pesca; a la cual, le infunde su humanidad, su búsqueda de perfección, su desafío a los limites del instinto perdido.

Su practica diferencia a sus actores. Tanto al pez, al ambiente y al pescador . Renunciando al tribal instinto y, refinando cada una de sus faces, para lograr así, un acto perfecto. Eso es arte
.END

Autor: Jorge Aguilar Rech
Fotografía: Catch Magazine
Edición: Jorge Aguilar Rech.

Pescando Pejerreyes en la Penìnsula de Valdez.

Una experiencia en los mares patagónicos que bañan a las playas Pardelas y Colombo.

Las playas Pardelas y Colombo, se encuentran ubicadas al sur oeste de la Península de Valdés, sobre el denominado Golfo Nuevo, a unos 5 Km de Puerto Pirámides y unos 130 Km al Noreste de la ciudad de Puerto Madryn., República Argentina.

El imponente paisaje patagónico, se extiende por kilómetros y se interrumpe por un océano rodeado de acantilados rocosos que a ese instante, parecieran querer atraparlo por siempre. Estas, son las aguas del Golfo Nuevo... aguas saladas del imponente océano Atlántico.

Mares patagónicos; las aguas de la ballena Franca Austral y de una gran variedad de seres, entre estos, el Pejerrey de cola amarilla, o mejor conocido como Manila.


La desesperación por poner una mosca en el agua, me llenaba de impaciencia y de recuerdos. Recuerdos... de las distantes aguas de montaña y de mis salidas de pesca con grandes amigos. Suelo salir de pesca como máximo cada 15 días, y ya habían pasado muchos más. Tenía la posibilidad de volver al río Chubut Inferior, el que tan solo se encuentra a 180 Km de la ciudad de Puerto Madryn. Ese hermoso río de las truchas olvidadas, pero... la falta de movilidad y otros factores me impidieron tal visita. Algo que me dejo realmente triste, tan solo porque realizo una vez al año este viaje y tendría que esperar todo un año más para regresar.

Una gran abstinencia de pesca, que trataba de atenuar atando moscas y soñando con los ríos mendocinos que visitaría a mi regreso; sumado a esto, que mis intentos en aguas saladas, habian durado unos minitos y habian sido todos funestos.

Varios días de fuertes vientos azotaban a las playas patagónicas de Madryn. Solamente una mañana me levante y el viento había cesado por completo. Rápidamente arme todo y salí a la Playa Parana, ubicada a unos 5 km al sur de Puerto Madryn. Comencé con moscas chicas, imitaciones de cornalitos y peces chicos y camarones; los cardúmenes de pequeños pejerreyes, rodeaban mis moscas y la atacaban pero no se clavaban.

Intente entonces con una ninfa de color marrón anaranjado, en anzuelo # 14, pero solo clave uno que termino por escapar. Pasaron las horas sin resultados positivos y finalmente volvió el viento, haciendo que mi línea y caña # 2 se tornaran totalmente incontrolables.

El día domingo nos decidimos a via
jar en familia a la Península de Valdés, patrimonio de la humanidad, Patagonia pura, naturaleza viva, territorio de guanacos y ballenas, entre otros cientos de animales. Territorio remoto que siempre me llamo la atención cuando observaba los mapas de argentina en las tareas de geografía de la escuela.

Allí estaba... entrando a la península. Recorrimos unos km por caminos de arena, y llegamos a playa Pardelas, donde decidí armar mi caña ECHO Carbon # 2 y salar una línea de floteScientific Anglers XPS 2 . Las condiciones estaban dadas y, al almuerzo le siguió una larga caminata hasta playa Colombo, una enorme plano costero de arena fina rodeada de acantilados, un entorno que refleja a la Patagonia virgen y salvaje.

Ate sobre mi tippett 6X, un pequeño Camarón Naranja Rojizo
y entré a las cristalinas y cálidas aguas. Me posicionè en un canal de marea de muy escaza profundidad que interrumpía a la playa con su morfología de lengua. Realicè mi primer cast, levante y tendido con la mayor suavidad. Confieso qu por momentos me imaginaba en aguas cubanas pescando esos peces celestes que solo he visto en libros, videos y revistas, pero no... estaba en el territorio argentino en mares patagónicos, algo realmente increíble... soñando clavar los matungos... pejerreyes grandes que hasta el momento no se hacían presente.

Pero si asistiasn al llamado, grandes cardúmenes de Pejerrey de cola amarilla con un tamaño máximo de 15 cm. Me dedique a ellos... y al segundo cast mi caña se flexò en un pique suave y delicado.

Era uno de ellos... un pequeño Pejerrey de unos 12 cm de largo, que entraba en la palma de mi mano, pero que me hacia tan feliz.
Primero por ser mi primer pez de aguasalada capturado con mosca y segundo, porque era el primer pejerrey con mosca, el que por el tamaño del mismo los lugareños lo suelen llamar Cornalón.

Muchos años dedicado solo a la pesca de truchas, a los arroyos, ríos y lagos de montaña, quizas... màs de 10. Unos cuantos a las carpas, pero nunca al pejerrey y menos al agua salada.

Enamorado de los salmónidos, encerrado en su magnífico mundo, me olvide por completo del abanico de posibilidades, pensando en el río Chubut, en sus hermosas truchas, no me di cuenta de las posibilidades de la costa salada del Atlàntico.

Encerrarse en lo mismo, sin experimentar nada nuevo, es todo un tema. Comprobé y experimente muchas cosas increíbles esa tarde, los piques se sucedieron en cada cast y las capturas también, el casteo suave y delicado... cast cortos, loop muy cerrados, moscas muy chicas; un Océano sin olas, sin viento y de las aguas mas cristalinas, tranquilas y cálidas que yo he visto.

Pesquè con una caña # 2, una delicada línea de agua dulce que después tuve que lavar a la perfección, y use la tan conocida técnica de la deriva muerta, casteando hacia la playa aprovechando el movimiento del agua en cada ola, parecía pescar truchas en un flats, mi mosca derivaba y era tomada por estos pequeños pejerreyes.

Una tarde memorable, la inmensidad patagónica de playas desérticas y extensiones infinitas se conjugaba con un imponente océano azul y un cielo crepuscular que me envolvía y parecía absorberme. La silueta oscura de cada cast, rompiendo la suave brisa, el brillo dorado del sol... Patagonia... simplemente, Patagonia. END.
Autor: Sebastian Pagano.
Fotografia: Sebastian Pagano.
Edicion: Jorge Aguilar Rech.
Una produccion de Brown Trout Argentina.

La vida de una mosca

Consideraciones a tener en cuenta cuando atamos una mosca, la vida dada por el movimiento y el color de ciertos materiales.
Hasta el momento no hemos tenido la mejor de las temporadas, los primeros días de la misma, se caracterizaron por una descomunal e histórica sequía, los casi 8 meses sin lluvias, llevaron al punto límite a nuestros ambientes trucheros, el hidrograma de nuestros ríos, mostraba únicamente la curva de agotamiento, indicando que los mismos eran solo alimentados por las aguas que infiltraron después de las últimas lluvias del verano, panorama dramático, la actividad biológica en su mínima energía, todos los sistemas utilizando la mínima energía posible, los arboles poco frondoso y de un verde apagado, los ríos extremadamente lentos, secos y llenos de algas y de truchas amontonadas peleando por sobrevivir, el valor deportivo perdido por completo en mucho de los ambientes puntanos.



Solo algunos permitían nuestra visita, desesperados por el agua y por la pesca, nos aventuramos a salir muy temprano desde Potrero de los Funes, después de un cambio de planes debido a las primeras tormentas en el norte de la provincia, cambiamos nuestro viaje al norte, por alguno de los ríos de las pampas de altura, las tormentas y las primeras lloviznas de diciembre nos seguían, un día realmente frío nos obligo abrigarnos con micro polar y por momentos con camperas impermeables, un día gris apagado, decidimos recorrer la pampa de las invernadas, los ríos que parecen lagos, las aguas lentas, oscuras y profundas, las truchas gordas, viejas y asustadizas. Finalmente llegamos, Gustavo, Gonzalo y yo, armamos nuestras cañas, dos RISE una # 3 de Gonzalo y otra # 5 de Gustavo y mi ECHO Carbon # 4, Líneas sinkin y sinkin tip, leader 3 X y distintas moscas, ninfas, en particular imitaciones de odonatos, el entorno y las características del agua y el lecho rocoso cubierto de algas me advertía una gran cantidad de odonatos, algo abalado por el conocimiento del biólogo del grupo, Gustavo.
Ate a mi tippett mi única mosca articulada, una Dragon en color verde oliva oscuro, con Legs de color verde y gran movimiento. La primera de las truchas visadas fue en la primer curva, algo realmente increíble, un ejemplar de unos 2.5 kg, al resguardo de una roca sumergida, no pudimos tentarla, ni siquiera se movió, en el primer gran pools, hice un solo lanzamiento y al recuperar mi dragon, mis siguientes segundos se transformaron en una corta pelea en la que gano la libertad una enorme trucha arco iris, así los piques se sucedieron, Gonzalo perdió una hermosa trucha de aproximadamente 1 Kg entre otras y Gustavo otras más, pero algo realmente era infalible y por lejos lo más efectivo, todos pescábamos con las mismas técnicas, todos con ninfas de Dragon en el mismo tono, pero mi mosca en particular, la única articulada de nuestras cajas, se convertía minuto a minuto en algo realmente irresistible para las arco iris, una tras otra en los flats, en los pools, todas con tamaños entre 1 Kg y 2 Kg, 12 truchas clavadas, 7 capturas y devoluciones, mis compañeros con pocos piques y capturas algo llamativo, ya que efectuaban los lances antes yo, y trabajaban las líneas y la mosca de la misma manera, eso me hacía pensar en algo, en la única marcada diferencia entre nuestros equipos, la mosca, me hacía pensar en las articuladas, en el movimiento en lo que se necesita que una mosca tenga y especialmente para las aguas lentas, VIDA.


Algo realmente increíble sucedió cuando volvíamos probando los mismos lugares que habíamos pescado bajando. Arribamos a un flat muy productivo, donde ya había capturado cinco truchas, y perdido una, mis amigos lanzaron primero y nada, entonces me acerque con mi mosca articulada y la posicione sobre el agua, realizando un lanzamiento curvo para que mi línea quedara escondida por encima y casi paralela a la franja de algas, mi Dragon alcanzo a recorrer solo unos centímetros y se elevo en el aire por el salto de una impresionante arco iris que termino en mis manos, así concluyo el día, un día mas de aprendizaje y de suerte, suerte de que en mi caja quedaba solo una mosca articulada.


Esos son los momentos inolvidables que quedan en la mente y el corazón de un pescador, y que realmente hacen a la esencia de la pesca con mosca, ese día llegamos, y armamos los equipos, pero no atamos las moscas hasta observar el entorno, tuvimos en cuenta el color de las algas, algas oscuras Dragon oscuras, aguas oscuras, moscas oscuras, tuvimos en cuenta factores biológicos, físico-químicos, temperatura, y oxigenación indirectamente,
Observamos discutimos, nos consultamos y nos escuchamos.


Ese día pusimos las moscas adecuadas, atamos al tippett la imitación justa de lo que realmente comen lo salmónidos de este río, y las trabajamos correctamente, pero la efectividad de las Dragon fué marcadamente diferente, una de ellas se llevo la medalla de oro, simplemente y especialmente por un lazo de articulación entre el tórax y el abdomen, pero creo que hay un factor más que no considere en su momento, algo que me surgió después de ver varias veces las fotos de esta mosca y de previamente leer un artículo del maestro Marcelo Morales, en la revista Vida Salvaje.


Los colores fluorescentes en las moscas, la vida que le da una pisca de estos materiales ubicados correctamente en una mosca, en especial en las aguas oscuras, en donde estos materiales fluorescentes, son vistos por las truchas debido a que sus ojos a diferencia de los nuestros, son capaces de detectar la luz UV que emiten cuando son irradiados por luz vivible.
Creo que esta mosca cumple ese requisito, en general es de color verde oliva oscuro, pero el hilo con que la ate es de color verde fluorescente, y ese hilo se hace visible en la cabeza y en el nudo de finalizado del tórax, en la unión de la articulación. Creo que al increíble movimiento de esta mosca se le sumo una pisca de vida dada por la fluorescencia de uno de los materiales, una mescla de factores infalibles que condicionaron mi pesca dando como resultado un día inolvidable y de reflexión.


Finalmente las tormentas llegaron a fines de diciembre, descomunales tormentas, azotados ahora por una impresionante crecida, repentina y acecina, las hermosas pescas en las pampas de la invernada, se transformaron en desolación y tristeza solo 10 días después, en horas el panorama era totalmente diferente, los ríos con abundante agua, pero casi sin truchas, todos esos lugares que cumplían con el requisito de las tres C, Confort, Cobijo y Comida, habían desaparecido, todo el lecho rocoso cubierto de algas se había terminado, por lo menos por un tiempo, el lecho rocoso estéril por su naturaleza quedaba totalmente al descubierto siendo ahora la única fuente de nutrientes para los insectos, escasos por cierto, también barridos, un lecho extremadamente rico en insectos, principalmente los de aguas quietas, dípteros, chinches de agua, y una enorme cantidad de odonatos, se había terminado casi por completo, mi desilusión, mi tristeza al volver a los mismos lugares y no encontrar nada, un río desolador, que me hacía pensar solo en algo, en la dinámica de los ambientes puntanos, algo que nosotros no podemos manejar, algo a lo que los pescadores debemos adaptarnos, y estudiar, para poder mitigar los impactos, y poder conocer a la perfección cada ambiente, tanto durante las sequías extremas como antes y después de las enormes crecidas, para saber actuar frente a las situaciones difíciles, no sembrar por sembrar, o saber cuando y donde sembrar, y adaptar nuestros reglamentos en función de las situaciones naturales por las que tenemos que pasar, y actuar tan dinámicamente como esta clase de ambientes lo requiere.
No sabemos cuántas truchas murieron, creo que muchas truchas pueden haber muerto, después de la crecida vi algunas vivas, y tengo la esperanza de que muchas solo estén asustadas o escondidas, algo así como una auto defensa para la supervivencia en condiciones extremas, tengo la esperanza que a finales de temporada, los ríos renacerán entre las cenizas, para regalarme increíbles jornadas de pesca. END


Autor: Sebastiàn Pagano.

Edicion: Jorge Aguilar Rech.
Fotografìa: Sebastiàn Pagano